Tras varios días de tensión entre Madrid y el territorio británico, Cameron telefoneó a Rajoy para expresarle sus "serias preocupaciones" por las largas colas provocadas por los controles fronterizos y las futuras medidas fiscales y migratorias del Gobierno español. En su conversación de diez minutos, el primer ministro alertó de que "existe un riesgo real de conflicto si no mejora la situación ".
Según Londres, Rajoy "estuvo de acuerdo en que no quería que este tema se convirtiera en un obstáculo en las relaciones bilaterales" al tiempo que se comprometió a "reducir las medidas en la frontera".
Por su parte, el Gobierno español informó que su presidente consideró que el "acto unilateral" de Gibraltar de arrojar decenas de bloques de hormigón frente a sus costas para crear un arrecife artificial es "inaceptable".
Cameron, quien aclaró que la cuestión sobre la soberanía "no va a cambiar", y Rajoy acordaron dejar el asunto en manos de sus ministros de Relaciones Exteriores.
Madrid y Gibraltar están enfrentados desde hace años por el derecho a la pesca en las aguas que circundan el Peñón, cuya soberanía reclama España afirmando que éstas no estaban incluidas en el tratado de Utrecht, por el que en 1713 cedió el territorio a Gran Bretaña. Pero Londres se opone, amparándose en el derecho a la autodeterminación de los 30.000 habitantes.
| Agencias AFP y EFE |


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