28 de noviembre 2011 - 00:00

Campeó...

La felicidad de los jugadores de Boca festejando un triunfo clave.
La felicidad de los jugadores de Boca festejando un triunfo clave.
Boca se aseguró el primer puesto y es imposible que no grite campeón el domingo que viene en su cancha ante Banfield. Ayer dio el último paso decisivo en Mendoza, le ganó con claridad a Godoy Cruz, aunque sufrió los últimos minutos, después del sorpresivo e impresionante zapatazo de Ariel Rojas, que puso a los mendocinos a tiro del empate.

Boca jugó con la inteligencia acostumbrada. Mucha seguridad defensiva (tiene sólo cuatro goles en contra), solvencia y cambio de ritmo en la mitad de la cancha y explosión en ataque. No se habían jugado 10 minutos y ya ganaba 1 a 0 con un tanto de Darío Cvitanich, que aprovechó un gran centro del «Pochi» Chávez, en una jugada iniciada por Diego Rivero.

Allí Boca encontró la tranquilidad que necesitaba para manejar el partido a su aire, con su ritmo, basado en la inteligencia de Walter Erviti y en la movilidad de Cristian Chávez como responsables de manejar la pelota. Pablo Mouche desbordó por los dos costados y Darío Cvitanich demostró que puede jugar como delantero central, aguantando la pelota de espaldas y pivoteando para sus compañeros.

El propio Cvitanich generó el penal de Nicolás Sánchez, que Rolando Schiavi transformó en el segundo gol (con un derechazo muy violento, como con bronca) para irse al vestuario con un 2 a 0 muy cómodo.

Boca quiso poner el partido en el «freezer» y lo consiguió hasta el zapatazo de Ariel Rojas, después sufrió ante el amor propio de los mendocinos, pero supo conservar la victoria.

Boca sabe que este título no se lo puede sacar nadie. Que Tigre, que es el único hasta ahora que está a 9 puntos, piensa en otra cosa y Unión tiene que ganarle a Independiente para igualar a los de Victoria. Los rivales naturales se fueron derrumbando uno a uno y Boca siguió firme. Tan firme que puede ser campeón invicto.