Canje de bonos: postergaron pagos por $ 7.200 millones

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«Estamos muy satisfechos con el resultado del canje de los bonos». Con esta frase, el ministro de Economía, Amado Boudou, comenzó ayer la conferencia de prensa en la que anunció los resultados de la operación, que tuvo un «76% de aceptación global» en los dos tramos en los que se concretó la oferta.

Con este porcentaje de aceptación, el Gobierno reprogramó deuda que tenía vencimientos para los próximos tres años por $ 7.261 millones, que equivale a un 43,6% de los intereses previstos originalmente por los bonos canjeados.

El secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, detalló en la conferencia que «en particular, el primer tramo tuvo una gran aceptación, de casi el 60%». Hacía referencia al canje iniciado el 28 de agosto, que recibía Pre 9 y PR 12, bonos que ajustaban por CER -es decir, por los índices de inflación elaborados por el cuestionado INDEC-, y otorgó a cambio Bonar 2014, que paga intereses según la tasa Badlar (la de referencia para plazo fijo de más de $ 1 millón) más 275 puntos básicos. «Eran más que nada tenedores no institucionales, sino minoristas privados», señaló Boudou.

Del segundo tramo, lanzado el viernes pasado y que canjeó los Boden 2014 y algunas series de Préstamos Garantizados por el nuevo Bonar 2015 (que rinde a una tasa Badlar más 300 puntos básicos), la aceptación llegó al 86%, aunque en ese caso la mayoría de los tenedores eran institucionales.

En estos dos pasos, el Gobierno logró captar papeles por $ 16.700 millones (de los $ 22.000 millones que estaban en circulación), que equivale a una aceptación del 76% del total del canje. Del primer tramo, las ofertas llegaron a $ 4.616 millones, mientras que para el segundo alcanzaron los $ 12.085 millones. Cabe recordar que cerca del 25% de los papeles involucrados estaba en manos de organismos estatales, según datos del propio Ministerio de Economía.

Reducción

Con la aceptación del canje propuesto por el Gobierno, se obtuvo una reducción nominal de la deuda pública de $ 1.898 millones. Además está el ahorro por $ 7.261 millones, que se concretó gracias a patear hacia adelante los vencimientos de deuda para después de 2012. «Nos ayuda a fortalecer la posición fiscal de los años que vienen y la visión de certidumbre acerca de los bonos argentinos», defendió Boudou. Claro que si la aceptación no hubiese sido auspiciosa, el discurso oficial habría hecho hincapié en la confianza que el mercado le tiene a la deuda argentina.

Sin embargo, el principal alivio para el Gobierno no viene por el lado de la reprogramación de los vencimientos de deuda de los próximos tres años. En sí, al desprenderse de casi la totalidad de los papeles de corto plazo que ajustaban por la inflación, en los pasillos oficiales se desprenden también de una preocupación adicional: los posibles juicios que los tenedores de estos bonos podrían haber iniciado si se comprueban las sospechas sobre la manipulación del IPC, desde que en enero de 2007 desembarcó Guillermo Moreno como virtual interventor del organismo.

Cuando desde la prensa se le preguntó a Boudou acerca de la posibilidad de emitir nueva deuda durante este año, el ministro eludió responder en concreto. Sin embargo, durante la conferencia sostuvo que el objetivo central del canje «era mejorar el perfil de deuda de la Argentina» y consideró que el fin «es volver a los mercados internacionales de capital».

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