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Canje: nuevas trabas por las mediciones del INDEK
• La SEC, comisión de valores en EE.UU., frena autorización de la oferta por los índices de precios
Hernán Lorenzino
La SEC ya había enviado una serie de consultas en relación con el prospecto presentado por el Gobierno para reanudar el canje de deuda. Uno de los principales cuestionamientos pasaba por la medición de la inflación, pero luego hubo consultas adicionales por los cambios en el Banco Central y la situación de las reservas, en relación con el DNU firmado por Cristina de Kirchner que creó el Fondo del Bicentenario. Pero las respuestas de la Secretaría de Finanzas, a cargo de Hernán Lorenzino, quedaron lejos de satisfacer las inquietudes de la SEC. Según pudo averiguar este diario, ya hubo contactos entre los técnicos del organismo, funcionarios del equipo económico y los bancos que asesoran en la transacción. Las autoridades norteamericanas volvieron a manifestar su inquietud por la forma en que el INDEC mide la inflación y la poca información adicional brindada por el equipo económico.
El índice mensual de inflación es un dato que va más allá de la transparencia estadística o el efecto que puede tener sobre las expectativas de los consumidores. En realidad, el IPC (Índice de Precios al Consumidor) es el que se utiliza para el cálculo del CER, que es el que se usa para indexar los bonos que cotizan en pesos. La oferta que planea el Gobierno es similar a la realizada en 2005. Por lo tanto, incluye la emisión de bonos Par y Discount en dólares, euros y también en pesos ajustados por CER. Hace cuatro años habían sido los títulos «estrella» y fueron los más elegidos por los inversores.
Manipulación
Sin embargo, ahora la situación cambió totalmente, debido a la manipulación del índice de precios por parte del INDEC. Para los mercados, esta subestimación de la inflación implica una millonaria quita a los bonistas que tienen estos títulos en pesos. El Gobierno, obviamente, obtiene un significativo ahorro anual debido a que el CER aumenta mucho menos que la inflación. Esta situación se agravaría todavía más en 2010, ya que se aceleró la suba de los precios.
Desde la asunción de Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos, en la SEC impera la «mano dura», llevada a cabo por la nueva titular de la entidad, Mary Schapiro, que asumió en paralelo con el presidente norteamericano. El objetivo de su gestión es acentuar los controles sobre los emisores en el mercado de capitales para proteger al inversor y, sobre todo, asegurar la total transparencia de los papeles que cotizarán en el mercado norteamericano.
Este incremento de la supervisión se vincula con la dura crisis financiera que azotó a Wall Street a partir de octubre de 2008. Una de las críticas fue la escasa atención que prestó la SEC a emisiones poco transparentes y difícilmente comprensibles para inversores minoristas. «En el anterior canje, hubo cuatro rondas de preguntas y respuestas con la SEC, no nos extrañaría que ahora ocurra algo similar», explican en Economía. Y todo indica que este vaticinio va rumbo a cumplirse, con lo que la operación aún estaría lejos de poder arrancar, al menos desde el punto de vista normativo y sin considerar los aspectos estrictamente de mercado (como la caída de los títulos argentinos) que también le ponen trabas a la transacción.


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