Almodóvar, de la mano de Penélope Cruz, llega al Palacio del Festival para presentar «Los abrazos rotos».
Cannes - La película «Los abrazos rotos» de Pedro Almodóvar, cuyo reparto encabeza Penélope Cruz, fue recibida ayer con aplausos en el Festival de Cannes, aunque no con el entusiasmo con que fueron ovacionadas sus dos anteriores obras candidatas a la Palma de Oro. Sin embargo, para muchos críticos «Los abrazos rotos» es una película magistral. Entre melodrama y género negro con paréntesis de comedia, entre pasado y presente, entre la película que cuenta y las que se filman en el interior de su historia, Almodóvar construye una osada arquitectura cinematográfica.
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Penélope Cruz se muestra sucesivamente con los rasgos dramáticos del cine negro, a lo Gene Tierney, y con la elegante levedad de las comedias, a lo Audrey Hepburn. Afirmando que su película es «una metáfora» de lo que ocurre en España, donde después del franquismo los españoles decidieron olvidar, Almodóvar sostuvo que hoy es «indispensable recuperar la memoria del pasado» para que éste no se convierta en una herida que no se cierra nunca.
Es lo que hace el personaje de «Los abrazos rotos», agregó. El cineasta, que concursó en Cannes con «Todo sobre mi madre» (1999) y «Volver» (2006), recibió en ambos casos premios menores (dirección para la primera, guión y premio colectivo de actuación femenina para la segunda).
En la presente edición, hasta ayer, antes de proyectarse «Los abrazos rotos», las preferencias en los pronósticos que publican diariamente en Cannes las revistas profesionales iban a «Un profeta», del francés Jacques Audiard. Pero «ser favorito en Cannes es una maldición», como lo declaró Almodóvar.
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