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Cannes: segundo día con acentos francés y argentino
A la izquierda, Audiard con Marion Cotillard y Mathias Schoenaerts, protagonistas de la elogiada «De Rouille et d’os». Arriba, una imagen de la muy bien recibida opera prima del argentino Alejandro Fadel.
Tres años después del triunfo de «El Profeta», coronada con el Gran Premio del Jurado, el cineasta francés Audiard regresó al Festival con un film teñido de realismo sobre el encuentro de dos personajes solitarios y heridos, y su reconciliación con la vida, y también con el amor.
La película, emocionante y de impecable factura, reposa totalmente en el trabajo de los dos actores. Evoca el cruce de dos destinos: el de Stéphanie (Cotillard, a quien muchos ya le auguran su primera Palma de Oro), una entrenadora de ballenas, que perdió ambas piernas en un accidente, y el de Ali (encarnado por el magnífico actor belga Matthias Schoenaerts), que participa en combates clandestinos para ganar algo de dinero.
El film -uno de los más esperados de este Festival, que se abrió el miércoles y cierra el 27 de mayo- es una adaptación bastante libre de un libro de relatos del escritor canadiense Craig Davidson. «Nos basamos en esos relatos, pero queríamos también una historia de amor, así que inventamos el personaje de Stéphanie», dijo Audiard, uno de los cuatro franceses que aspiran a la Palma de Oro, para la que están en liza 22 largometrajes.
Argentino
«Los salvajes» del argentino Alejandro Fadel, es tanto, es la historia de cinco jóvenes marginales que huyen de toda autoridad y van desapareciendo en medio de una suntuosa naturaleza mendocina y cordobesa. El film, que concursa por la cámara de oro a la mejor ópera prima, comienza en un reformatorio para adolescentes violentos, huérfanos de todo afecto. Cinco de ellos deciden fugarse, matando a uno de los vigilantes.
Fadel, de 31 años, nacido en Tunuyán (Mendoza), se dio a conocer como guionista de Pablo Trapero, para quien escribió «Leonera» y «Carancho». También es el autor del guión de «Cimarrón», película de Israel Adrian Caetano y de «Representación», de Jorge Gaggero.
«Es evidente que en el cine argentino hay una renovación estética, hemos arrancado las ideas viejas, hacemos un cine moderno tras haber sido estimulados por películas como Pizza, birra, faso, Mundo grúa o «La ciénaga», dijo Fadel en rueda de prensa. «Los salvajes» fue filmada con poco dinero, la producción fue artesanal. «Algunos amigos pusieron dinero. El parque de luces era pequeño y el equipo técnico no era de más de diez personas. Con los primeros cortes ganamos aportes del festival de Rotterdam y del Fondo Metropolitano de la ciudad de Buenos Aires para la postproducción», concluyó. En «Los salvajes», su primera película como director, trabajó con actores no profesionales, con excepción de la única mujer del grupo de fugitivos, la versátil Sofía Brito, presente en Cannes. «Los salvajes» fue rodada durante cuatro semanas en Córdoba y una semana en Mendoza con una cámara digital de alta definición.
Otro título de interés ayer en la sección oficial de Cannes, más por motivos extracinematográficos que por sus valores, fue «Después de la batalla», del realizador turco Yousry Nasrallah. El tema del film, la lucha por la libertad y la democracia que condujeron en 2011 a la caída del régimen de Hosni Mubarak, lo hizo merecedor de esta invitación a competir por la Palma de Oro. Aunque el film sea más generoso en intenciones que en logros reales de dirección. Rim, una publicitaria que divide su tiempo entre las manifestaciones de Plaza Tahrir y reuniones feministas, se enamora de un atractivo paseador de turistas a caballo, Mahmoud, sin saber que él y otros colegas protagonizaron una incursión en la plaza en apoyo del régimen agonizante de Mubarak.
Nasrallah apuesta mucho en este su noveno film en 25 años de carrera, porque se adentra también en la vida privada de Mahmoud (mujer y dos hijos), en el machismo árabe y en el drama del barrio popular de Nazlet, situado al lado de las Pirámides pero separado de ellas por un largo muro.
Agencias AFP y ANSA


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