31 de marzo 2014 - 00:00

¡Cantando bajo la lluvia!

¡Cantando bajo la lluvia!
A los 41 minutos, cuando se moría el partido, cuando lo único que podía pasar era ese gol histórico de Boca, de chiripa, increíble, de pedo, de culo y tantas otras cosas más. Cuando uno reza para que no pase finalmente lo que siempre pasa... se dio vuelta la taba. Y el mellizo Funes Mori, el más castigado de todos los jugadores de River, ese que yo no me canso de putear, se elevó como si fuese el minuto uno y clavó un golazo de cabeza que, si Orión se quedaba en el arco en vez de esa salida en falso, era gol igual, es gol siempre, como el de Riquelme, que sólo servirá para el consuelo.

River arrancó parado demasiado atrás, cediendo terreno, pero fundamentalmente cediendo protagonismo. A pesar de eso se las rebuscó para llegar en dos oportunidades con Rojas y en un cabezazo de Teo. El segundo tiempo arrancó con todo. Sobre los 12, cuando Boca dominaba y River estaba atrás y demasiado parado, una combinación colombiana por la derecha terminó en el gol de Lanzini.

-¡Goooooooooooollllllllllllll! ¡Manu querido! ¡Es una costumbre para el pibe vacunar a Boquita! Entraron el Keko por Teo y Kranevitter por Cavenaghi porque los primos venían a quemar las naves para salvar el semestre. Y cuando se moría todo, cuando esos fantasmas de azul y amarillo rondaban el área de River, saltó uno vestido de blanco, con la banda cruzando al pecho, y produjo el sueño mas soñado.

¡Goooooollllllllll! ¡El melli, el mellizo, perdonáme nene... te pido perdón a vos, a tu hermano, a tu vieja, a todo el árbol genealógico de la familia!

¿Hace cuánto que no tenemos una alegría así? ¿Hace cuánto que no nos inundaba una lágrima de emoción? ¡Pellizcáme vieja, les ganamos como ellos tantas veces!

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