19 de enero 2009 - 00:00

Carrió y Solá se disputan aval del campo

Felipe Solá
Felipe Solá
El desembarco, coincidente, de Elisa Carrió y Felipe Solá en la Ruta 2, el viernes pasado, para acompañar una protesta chacarera sacó a la superficie un duelo hasta ahora silencioso entre los dos dirigentes por tratar de convertirse en los preferidos del campo.
Desde lugares distintos, la líder de la Coalición Cívica (CC) y el ex gobernador se mueven detrás de un mismo objetivo: poner de su lado a los sectores rurales. Conocedor de la provincia, Solá sabe que en Buenos Aires eso supone un caudaloso nicho electoral.
Carrió reserva en su armado electoral un hueco para los chacareros. Pretende convencer a Mario Llambías, líder de CARBAP, la entidad que se ha expresado con mayor dureza contra los Kirchner. Llegó, en soledad, a realizar tractorazos y marchas ya en 2006.
Se mueve, además, en otra sintonía: el esquema que la CC montó en la provincia, que se nutre de dirigentes provenientes del radicalismo del interior bonaerense, aparece ligado al campo y de allí, especula Carrió, podrá sumar voluntades y respaldos chacareros.
De hecho, la fusión de todo el radicalismo bonaerense -sobre lo que se informa por separado- le puede aportar a ese espacio el respaldo de más de 40 intendentes, sobre todo del interior provincial, donde alcanzó niveles inéditos la protesta agropecuaria.
Solá, en tanto, apuesta a su antiguo oficio de hombre de campo que alimentó con su paso por la Secretaría de Agricultura durante el Gobierno de Carlos Menem. Por ahora, ha dado gestos y señales, y admitió que le gustaría que lo acompañara algún candidato del sector.
Pero, en sus movimientos, Solá aparece más limitado: no tiene, de hecho, todavía determinado con qué esquema, y con qué aliados, competirá -si es que finalmente compite- en octubre próximo. Por lo pronto, suma respaldos en el interior provincial, donde colecta a peronistas disidentes del kirchnerismo.
Salvo Llambías, que deja correr las especualciones, el resto de los dirigentes de peso -sobre todo, aquellos de Buenos Aires; no ocurre con De Angeli o Buzzi, por caso- avisan que no quieren ser candidatos y, además, explican que sus entidades no respaldarán oficialmente a ningún partido.
Es una verdad a medias: está claro que luego del enfrentamiento con el Gobierno harán campaña contra el FpV/PJ a pesar de los esfuerzos de algunos actores del oficialismo, por caso, Daniel Scioli, por acercar posiciones con los sectores del campo.
El gobernador parece escuchar una voz que no escucha Néstor Kirchner: la que le advierte, a través de intendentes y legisladores provinciales, del rechazo que genera el Gobierno en el interior provincial y los augurios sobre cómo ese malestar se expresará en las urnas en octubre próximo.

Dejá tu comentario