2 de diciembre 2010 - 00:00

Caso Monicelli reavivó debate sobre eutanasia

Roma - La despedida a Mario Monicelli, padre de la comedia italiana que se suicidó el pasado lunes, estuvo marcado ayer por una polémica estallada en el Parlamento de Roma sobre las circunstancias de su muerte. El cineasta, a sus 95 años, saltó de una ventana del hospital donde estaba internado.

Conforme a la voluntad de Monicelli, ateo convencido de toda la vida, no hubo ninguna ceremonia fúnebre: su féretro fue homenajeado primero por vecinos y amigos, y luego transportado a una capilla ardiente en la Casa del Cine, dentro del parque de Villa Borghese. Mientras tanto, en la Cámara de Diputados el homenaje de los legisladores a una de las firmas más populares y estimadas de la generación de oro del cine italiano degeneró en polémica política. El primero en rendir homenaje al director fue el ex alcalde de Roma y ex candidato premier del centro-izquierda, Walter Veltroni, quien recordó a Monicelli como un artista «anti-retórico y coherente».

Aprovechando la ocasión, la diputada radical Rita Bernardini dijo que el suicidio de Monicelli debería llevar el Parlamento a «reflexionar sobre el modo en que algunas personas, que no logran salir adelante, se ven obligados a dejar su vida, en lugar de morir al lado de sus seres queridos, con la muerte dulce».

Avisos

La referencia de Bernardini a la eutanasia -prohibida por la legislación italiana- llevó asimismo a la democristiana Paola Binetti a pedir que «por favor cesen los avisos a favor de la eutanasia partiendo del caso de hombres desesperados, porque Monicelli había sido dejado solo por la familia y los amigos, y el suyo fue un gesto de tremenda soledad, no de libertad».

Gianni Letta, subsecretario de la presidencia del gobierno y uno de los asesores más cercanos a Silvio Berlusconi, intentó calmar las polémicas con una nota de respeto hacia el director, durante su visita a su capilla ardiente.

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