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Caso Monicelli reavivó debate sobre eutanasia
Conforme a la voluntad de Monicelli, ateo convencido de toda la vida, no hubo ninguna ceremonia fúnebre: su féretro fue homenajeado primero por vecinos y amigos, y luego transportado a una capilla ardiente en la Casa del Cine, dentro del parque de Villa Borghese. Mientras tanto, en la Cámara de Diputados el homenaje de los legisladores a una de las firmas más populares y estimadas de la generación de oro del cine italiano degeneró en polémica política. El primero en rendir homenaje al director fue el ex alcalde de Roma y ex candidato premier del centro-izquierda, Walter Veltroni, quien recordó a Monicelli como un artista «anti-retórico y coherente».
Aprovechando la ocasión, la diputada radical Rita Bernardini dijo que el suicidio de Monicelli debería llevar el Parlamento a «reflexionar sobre el modo en que algunas personas, que no logran salir adelante, se ven obligados a dejar su vida, en lugar de morir al lado de sus seres queridos, con la muerte dulce».
Avisos
La referencia de Bernardini a la eutanasia -prohibida por la legislación italiana- llevó asimismo a la democristiana Paola Binetti a pedir que «por favor cesen los avisos a favor de la eutanasia partiendo del caso de hombres desesperados, porque Monicelli había sido dejado solo por la familia y los amigos, y el suyo fue un gesto de tremenda soledad, no de libertad».
Gianni Letta, subsecretario de la presidencia del gobierno y uno de los asesores más cercanos a Silvio Berlusconi, intentó calmar las polémicas con una nota de respeto hacia el director, durante su visita a su capilla ardiente.


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