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Caso Strauss-Kahn llegó al teatro
El director ofrece a los espectadores las «premisas del drama», con un Strauss-Kahn que compagina reuniones y decisiones de alto nivel con mensajes telefónicos de alguna de sus diversas amantes. «Tenía esa debilidad por las mujeres, todo el mundo lo sabía, él también, y creo que cayó en su propia trampa», dice sobre un hombre que a su juicio es «una suerte de Marqués de Sade moderno, un aristócrata que pensaba que todavía podía aprovecharse de los privilegios de la nobleza».
«No tenemos nada que añadir al caso, salvo el ver a esos seres en vivo, algo que el teatro sí puede aportar a un tema de este tipo», asegura Adrien, que deja en manos del público el considerar si Strauss-Kahn padece una «patología sexual». Lo que está claro para el director es que una de las víctimas de este caso fue la tolerancia con la que en Francia se ha observado habitualmente la vida privada de sus políticos, y que en esta ocasión se rompió por influencia estadounidense. «Creo que son ellos los que decidieron que lo que él representaba en término de valores y de política debía acabar, y los franceses, que están sometidos pese a lo que digan a esa nueva organización del mundo, lo aceptaron».


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