24 de enero 2011 - 00:00

Castaña, más “atorrante” y también menos riguroso

Castaña, más “atorrante” y también menos riguroso
«Más atorrante que nunca». Cacho Castaña. EMI 9179342-3.

El último disco del porteñísimo Cacho Castaña no hace más que reafirmar las luces y las sombras que lo han marcado hace muchos años. De la pieza inspirada a la canción que parece haber sido hecha de apuro y sin el menor cuidado, de la interpretación profunda a la versión «palo y a la bolsa», del arreglo más meticuloso al más superficial y fuera de época, de los clásicos a las canciones propias, del tango a los repertorios más variados. Todo es posible en este cantante, que es capaz de entregar muy buenos momentos en composiciones tan disímiles como «Pequeña» de Maderna-Homero Expósito), «No soy de aquí ni soy de allá» de Facundo Cabral, «Desconfío de la vida» de Pappo, «Lo mejor del amor» de Rodrigo, o los emblemáticos tangos «Tinta roja» y «Sur». Esta vez, es mucho menos atractiva su producción personal, donde su machismo, su sobreactuación de «atorrante» (título de una de las canciones), y su exceso de confianza en el oficio de compositor -lo que lo lleva a descuidar rimas y elaboraciones poéticas un poquito más inteligentes de la que lo sabemos capaz- le juegan una mala pasada. En este sentido, apenas su «Mi viejo el italiano», aunque algo cargada de sensiblería, logra superar la media de sus creaciones. En la misma línea de lo poco interesante de este CD está la versión del tango «Malena» de Lucio Demare y Homero Manzi, con la cantante Mónica Romano como invitada, que hace poco honor a la historia de Castaña.

Ricardo Salton

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