14 de enero 2009 - 00:00

Castells ya arma piquetes para Carrió

Raúl Castell
Raúl Castell
El piquetero Raúl Castells, candidato a diputado para los comicios legislativos de octubre, le propuso a Elisa Carrió abrir un espacio de diálogo para conformar un frente electoral, y piquetero, que enfrente al kirchnerismo en las urnas.
La jefa de la Coalición Cívica, que todavía no respondió a la invitación de Castells, ya cuenta con una «pata» piquetera: Héctor «Toti» Flores, del Movimiento de Trabajadores y Desocupados de La Matanza es la cabeza visible del armado piquetero de Carrió, quien se prepara para las elecciones presidenciales de 2011 con la idea de contar con su propia fuerza social y callejera.
Castells, del Movimiento Independiente de Jubilados y Pensionados (MIJD), fue uno de los pocos caciques piqueteros que permaneció enfrentado al kirchnerismo desde sus orígenes. El barbado líder de los desocupados mantiene fluidos contactos con «Toti» Flores, uno de los candidatos de la Coalición Cívica para hacerse cargo del Ministerio de Desarrollo Social. Pero la relación con Carrió es más fría: la última vez que la fundadora habló con Castells fue después de que el jefe del MIJD fue prendido fuego durante una protesta en un barrio carenciado.
La ex esposa de Castells, y también piquetera, Nina Peloso, admitió que su agrupación mantuvo varios encuentros con Flores, pero que todavía «no hay ningún acuerdo político». Ante el repentino agrupamiento de la oposición, Cas-tells quiere ahora acelerar las tratativas para intentar desembarcar este año en el Congreso Nacional dentro de un frente encabezado por la radical de la CC, Margarita Stolbizer.
Pero Castells no es la única vía piquetera que exploran desde la Coalición de Carrió: también interesa la Nueva Izquierda de Vilma Ripoll y Patricia Walsh. Por eso Carrió debió congelar temporariamente su acercamiento a nivel nacional con el PRO de Mauricio Macri. El primer rechazo a una entente entre macristas y lilitos había llegado de parte del titular del Partido Socialista, el senador Rubén Giustiniani. Más tarde se sumó la UCR de Gerardo Morales y ahora la izquierda de Ripoll y Walsh.
Pero Castells, quien le propuso un «diálogo abierto y público» a Carrió, parece más permisivo que Ripoll a la hora de buscar acuerdos. La militante de izquierda sostuvo que no existe «ninguna posibilidad» de avanzar en un acuerdo electoral con la Coalición Cívica. En stand-by están también las tratativas con la Corriente Clasista y Combativa de Juan Carlos Alderete.
El MIJD que dirige Castells informó que «en los últimos tiempos no hubo diálogo» con Carrió, pero señaló que el movimiento «está dispuesto a conversaciones para acuerdos electorales con todas las fuerzas opositoras, exceptuando la derecha como el macrismo y los sectores del PJ y la UCR, o sea los que defienden el gran capital».
La avanzada piquetera de Carrió no es aleatoria. Se produce en medio del éxodo de movimientos sociales del oficialista Frente para la Victoria. Patria Libre, del guevarista Humberto Tumini, y Libres del Sur, del ex funcionario de Cancillería Jorge Ceballos fueron los primeros grupos piqueteros que abandonaron al Gobierno nacional disconformes por el repliegue de Néstor Kirchner sobre el PJ de la provincia de Buenos Aires y lo que consideran el fin del proyecto de transversalidad.
En la vereda kirchnerista quedaron algunas de las agrupaciones más radicalizadas, como el Frente Tierra y Vivienda de Luis D'Elía y el Frente Tansversal del diputado Edgardo Depetri, ambos actualmente enfrentados por la conducción del piqueterismo K.
La sangría se siente también en el Congreso. El oficialismo perdió como bloque aliado a media docena de diputados de la multipiquetera Libres del Sur, que comanda la cordobesa Cecilia Merchán.

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