3 de junio 2015 - 00:00

Cedió el Senado y Washington ya tiene nueva ley de espionaje

La aprobación en el Capitolio de “la ley de libertad de EE.UU.” había sido frenada por internas del Partido Republicano.
La aprobación en el Capitolio de “la ley de libertad de EE.UU.” había sido frenada por internas del Partido Republicano.
 Washington - El Congreso de Estados Unidos aprobó ayer la reforma de la ley de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), tras dos semanas de debate en el Senado que provocaron que partes de la polémica "ley patriota" expiraran la noche del domingo pasado. La Cámara alta por fin dio ayer su consentimiento a la "ley de libertad de EE.UU." sin ningún tipo de enmienda, por lo que sólo necesita la rúbrica del presidente Barack Obama para volver a entrar en vigor con las modificaciones correspondientes.

Obama usó su cuenta en la red social Twitter, @POTUS, después de la votación para decir que estaba complacido por la aprobación del proyecto de ley. "Lo firmaré en cuanto lo reciba", escribió. "Feliz de que el Senado haya finalmente aprobado la USA Freedom Act", agregó.

De esta manera, el país continuará con sus prácticas de vigilancia, pero no será el Gobierno el que recopile de manera masiva la información de los ciudadanos, sino que recaerá en manos de las compañías telefónicas, que, en caso de requerirla por motivos de seguridad, se la facilitarán específicamente.

Los escollos para la aprobación del texto surgieron en el Partido Republicano, entre el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, y el senador y precandidato presidencial Rand Paul, representantes de los viejos halcones del partido y la nueva camada de libertarios, respectivamente. McConnell era favorable a la aprobación de la propuesta de la Casa Blanca siempre que se hicieran algunas reformas que creía fundamentales, mientras que Paul buscaba evitar que saliera adelante cualquier normativa que avalase el espionaje.

La presión contra ambos fue tal, que hasta el presidente de la Cámara baja, el opositor John Boehner, y el propio Obama coincidieron en apoyar la reforma de la "ley patriota", una situación excepcional dada la polarización que existe entre el Congreso, controlado por los republicanos, y la Casa Blanca, de color demócrata.

Finalmente, McConnell dejó de lado sus pretensiones para que el proyecto -avalado en la Cámara de Representantes a mediados de mayo- pudiera ser sometido a votación y las herramientas de inteligencia no cayeran en el limbo: con 67 sufragios a favor y 32 en contra, se puso fin a dos semanas de desacuerdos entre dos facciones de la oposición republicana.

La iniciativa revierte la política de seguridad que había sido implementada poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y que sacó a la luz pública el excontratista de la Agencia Nacional de Seguridad Edward Snowden en 2013. La agencia recolectaba registros de llamados y buscaba en ellos indicios de terrorismo, pero no se le permitía escuchar las conversaciones.

Después de que la medida fue aprobada, el consejero general de Microsoft Corp., Brad Smith, elogió al Congreso. "La votación sobre la ley de libertad estadounidense ayudará a restablecer el equilibrio entre proteger la seguridad del público y preservar las libertades civiles", dijo Smith en un comunicado.

Agencias EFE, Reuters, AFP y DPA

Dejá tu comentario