21 de octubre 2014 - 00:00

CGT: los “gordos” ya piden confrontar

 Los "gordos" de los grandes gremios de servicios dieron su aval para la unificación de la CGT, pero pusieron como condición un mayor nivel de confrontación con el Gobierno para obtener concesiones antes de las presidenciales del año que viene. Así lo hicieron saber en un encuentro que mantuvieron Carlos West Ocampo (Sanidad) y Armando Cavalieri (Comercio) con dirigentes de la central oficialista que llevan adelante las gestiones con el sector de Hugo Moyano.

Con la inclusión de los "gordos", los negociadores se garantizaron la mayoría del movimiento obrero peronista comprometida con la fusión de la central sindical, que cuenta con el impulso principal de los "independientes" José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Gerardo Martínez (construcción, UOCRA) y Andrés Rodríguez (estatales de UPCN). Fuera de las conversaciones permanece Antonio Caló (metalúrgicos, UOM), al igual que gremios industriales de peso como los mecánicos del SMATA, así como exaliados de Moyano como Omar Viviani (taxistas).

"Se supone que esto va a terminar en la unidad. Pero también es necesario acordar una agenda mínima con reclamos que no pueden esperar", le dijo a este diario West Ocampo. Para el jefe nacional de Sanidad, aliado de Sergio Massa, la CGT reunificada deberá exigir "el fin de la intervención del PAMI" y su normalización con participación de los sindicatos; la "devolución de los fondos retenidos de las obras sociales sindicales"; el sostén "de la herramienta de la negociación colectiva" y "una modificación urgente en (el impuesto a las) Ganancias".

West Ocampo y Cavalieri participaron hace dos semanas de una reunión con Martínez, Lingeri y Rodríguez en la sede de la UOCRA. Los tres "independientes" venían de un primer encuentro con Moyano en el que habían sentado las bases para la unidad, que según Martínez deberá llegar "entre abril y mayo" de 2015. Los "gordos" prestaron su aval, aunque el líder de Sanidad puso reparos: "Dije que este proceso nos iba a llevar necesariamente a un enfrentamiento con el Gobierno. Ahí sólo contestaron que siguiéramos las charlas".

De las gestiones surgió la necesidad de plasmar en un documento un eje temático: el próximo Gobierno deberá negociar con la CGT fusionada si quiere garantizarse paz social. El matiz es que West Ocampo, al igual que gremialistas opositores como Gerónimo Venegas (rurales, UATRE), planteó la necesidad de anticipar las advertencias para obtener respuestas de Cristina de Kirchner. Otro ítem por resolver por parte de los negociadores deberá ser la futura conducción de la central. Mientras una corriente impulsa una jefatura colegiada, otros alientan llegar a un acuerdo por un solo secretario general, con la difícil premisa de asegurar respeto por los equilibrios internos. En cualquier caso se prevé que deberán ser caras nuevas, sin antecedentes al frente de la CGT.

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