CGT Moyano pide que efecto papal habilite diálogo

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La proclamación de Jorge Bergoglio como papa también influye sobre el sindicalismo argentino. Ayer, la CGT opositora de Hugo Moyano plasmó en un documento que tituló "Mensaje del pescador" una serie de conceptos y reflexiones sobre el rol de los gremios bajo el "efecto Francisco".

El mensaje de los gremialistas está dirigido directamente a la Casa Rosada, frente a la sospecha de que, a partir de la llegada de Bergoglio al Vaticano, Cristina de Kirchner podría dar un giro en sus decisiones y habilitar un canal de diálogo con la dirigencia.

"El mensaje de Francisco interpela a gobernantes, empresarios, ciudadanos y dirigentes. 'El odio, la envidia y la soberbia ensucian el alma', es una señal directa, es un mensaje para todos, un llamado a evitar la segregación del que piensa distinto, a evitar castigar a quien no acuerda, a reflexionar sobre nuestras propias conductas", preconizaron.

"Esa movilización -agregaron- tiene sentido si es la que va a parir una nueva manera de trabajar juntos".

"Aguardamos que los gestos de bondad y esperanza que se reflejan en cada encuentro con el Papa aterricen en la Argentina para disponernos a trabajar por una Patria Grande", pidieron.

Juan Carlos Schmidt (sindicato de dragado y balizamiento), Oscar Mangone (sindicato del gas) y el propio Moyano trazaron las lineamientos del paper que planteó, además, una "reflexión obligada sobre el significado del mundo sindical de la región".

La central de Moyano había reaccionado rápido en su intento por capitalizar el nombramiento del argentino en la Santa Sede. De entrada, y ante el pedido del propio Bergoglio, ninguno de los dirigentes que referencian en la organización sindical viajó a Roma para participar de la inauguración del ministerio papal. Hizo, en cambio, donaciones de alimentos a comedores populares.

"La elección de un papa que viene de una región del mundo plena de futuro y con un presente lacerante de injusticia, es un signo de lo que es posible y de lo que no admite postergaciones", reclamaron a través del documento que lleva la firma del Consejo Directivo de la CGT Azopardo.

Esa decisión de asumir un perfil "francisquista" desde la primera hora añade un elemento diferenciador en la reacción de la CGT oficialista de Antonio Caló, que recaló en Roma de la mano de Omar Viviani (taxistas), Omar "Caballo" Suárez (marítimos), Carlos West Ocampo y Héctor Daer (sanidad). Los gordos de la CGT Balcarce buscan convencer por estas horas a la Presidente para que los reciba en la Casa Rosada para aliviar la tensión interna que traba de todos modos el diálogo con el kirchnerismo.

En medio de este clima de inquietud, el moyanismo jugó ayer con este documento una carta efectista. No sólo hace referencia a un "cambio multidimensional" (imaginando quizás que los efluvios papales alcancen al universo sindical), sino que pide "descifrar los signos del cambio para encarnar nuestra propia historia que se construye con el otro". "El afecto, la humildad y la esperanza sólo tienen sentido a partir del reconocimiento y del respeto del otro", dirigieron los gremialistas con destinatario imaginado. Y agregan: "Tenemos esperanza en que esta novedad espiritual sirva para inspirarnos en la búsqueda de un camino de diálogo. Esta CGT, en ese anhelo nunca cerrará las puertas. Si en eso coincidimos el mensaje del Pescador no caerá en saco roto".

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