10 de abril 2013 - 00:00

CGT, sin quejas

La CGT oficialista hará hoy un plenario a gusto del Gobierno, sin quejas airadas ni documentos críticos, con una excepción: el jefe de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, blanqueó su malestar por la falta de respuestas de Cristina de Kirchner y hasta amagó con renunciar a la central obrera que conduce Antonio Caló. "Si seguimos así, ¿de qué nos sirve la CGT?", se preguntó el dirigente.

Fernández fue dejado de lado el lunes de la reunión de la "mesa chica" de la organización en la que se acordó acallar las protestas a la espera de una eventual audiencia con la jefa de Estado. El líder de la UTA era de los principales impulsores de un documento crítico a la indiferencia del Ejecutivo a los reclamos por Ganancias, asignaciones familiares y fondos de obras sociales. Su malestar creció cuando el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, rechazó su propuesta de pactar un aumento salarial para los colectiveros de suma no remunerativa por un semestre, para luego negociar una suba porcentual para el resto del año.