Con la atención social posada casi exclusivamente en el Mundial, el Gobierno empezó a darle forma al operativo Milei 2027. Con encuestas en la mano que muestran que se frenó la caída de la desaprobación y la imagen negativa del Presidente, en La Libertad Avanza (LLA) entienden que se moverán en un escenario donde Milei partirá de un nada despreciable piso de 30%, pero lejos de la adhesión popular que logró tener durante la primera parte de su gestión.
Operativo Milei 2027: gobernadores, colectoras y la disputa por la herencia libertaria
Con la imagen del Presidente estabilizada pero lejos de sus mejores registros, el Gobierno empezó a diseñar la estrategia para la reelección. La negociación con los gobernadores, la reforma electoral y la disputa silenciosa entre Victoria Villarruel y Patricia Bullrich delinean el mapa del oficialismo rumbo a 2027.
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Cerca de Milei avanzan en el armado de la estrategia para garantizar la reelección del Presidente.
El Presidente ya no es visto como un no político. Ya no flamean las banderas contra la casta, a fuerza de escándalos y de la incorporación de dirigentes de largo recorrido en la gestión pública, en especial reclutados en el PRO, donde Mauricio Macri ve despedirse a sus viejos soldados. También en los números, Milei empieza a parecerse a quienes ahora son sus pares, los políticos de todos los espacios. Es decir, exhibe un nivel de rechazo superior al de aprobación.
Ese ingreso definitivo al sistema político trae riesgos y necesidades. Entre los primeros, la posibilidad latente de una derrota en un eventual balotaje. Respecto a lo segundo, para LLA resulta urgente construir alianzas y los elegidos para ese acercamiento son los gobernadores. También, evitar el crecimiento de una figura de centroderecha capaz de partir el voto de Milei y, en ese caso, disputar una segunda vuelta.
Cada una de esas necesidades abre un camino distinto. El mapa de 2027 empieza a dibujarse, aunque todavía con trazos prematuros.
Una imagen elocuente
La foto en la Casa Histórica de Tucumán, el 8 de julio por la noche, mostró diferencias sustanciales respecto de lo ocurrido en 2025. De escasos tres mandatarios hace un año para escuchar el discurso presidencial, a trece gobernadores sentados en la fría noche norteña. Un guiño a la buena predisposición.
Las conversaciones se aceleraron tras la salida de Manuel Adorni, encabezadas por Diego Santilli con supervisión de Karina Milei. Los jefes provinciales piden dos cosas: recursos y que LLA juegue a media máquina en las elecciones locales, donde los gobernadores buscan reelecciones o bien dar continuidad a sus proyectos. La prenda de negociación es la reforma electoral con el fin de las PASO y la posibilidad de reinstaurar colectoras, para que los mandatarios puedan colgar -en la boleta única papel- a sus candidatos a legisladores nacionales de la postulación presidencial de Milei.
La foto de trece gobernadores también muestra un scrum contundente para negociar en bloque, aunque las situaciones son disímiles. La ecuación no es la misma para los radicales con amenazas reales en sus distritos, como el chaqueño Leandro Zdero; para los peronistas distanciados de la conducción nacional de Cristina Kirchner; o para los provincialismos tradicionales, como los que gobiernan en Neuquén y Río Negro, con Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck, respectivamente.
No todos tienen el mismo margen de acción, pero en líneas generales el intercambio entre los gobernadores, cuyo chat volvió a reactivarse, gira en torno a la intención de que la elección provincial sea "lo más despegada posible de octubre". Una forma de asegurarse el pago chico para después sentarse a hablar del pago grande. Así, algunos distritos patagónicos miran abril como fecha posible y otros dialoguistas imaginan mayo, con un súper domingo incluido donde confluyan más de un comicio provincial.
"No nos convencen las colectoras, es un sistema parecido a la ley de lemas", decían en un distrito radical. El anfitrión Osvaldo Jaldo lo dijo en on: "Que expliquen la diferencia con los acoples tucumanos". Esa variante que rige en la provincia norteña suele ser cuestionada, ya que el cuarto oscuro suele ser una odisea para el votante, que se encuentra con un mar de boletas donde no es tan fácil bucear. Funciona como las colectoras, donde se pueden añadir distintas opciones a un tramo superior a nivel provincial. Múltiples listas de legisladores, de intendentes y de concejales añadidas a la figura de un gobernador.
Jaldo también aprovechó para apuntar contra su eventual competidor por LLA, Lisandro Catalán, exministro del Interior de Milei, quien suele cuestionar el sistema, al que denomina "una trampa electoral" en favor del peronismo. Jaldo tanteó, de paso, la botonera de Santilli: en las provincias dialoguistas creen que desde la Casa Rosada aplicaron el modo mute a algunas de sus figuras con potencial electoral, como Catalán en Tucumán o Emilia Orozco en Salta, retadora de Gustavo Sáenz.
Así, no todos están dispuestos a acompañar las colectoras. Asimismo, habrá diferencias respecto de las PASO. El catamarqueño Raúl Jalil volvió a manifestarse en contra de las primarias esta semana, como ya había hecho con anterioridad en una entrevista con este medio. Pero su vecino Jaldo quiere que se mantengan, por caso. El radical mendocino Alfredo Cornejo las sostendrá en el distrito cuyano, pero analiza qué hacer en Nación. También hay casos donde los oficialismos provinciales empiezan a mostrar rajaduras, como en Misiones o San Luis. En el primero, el gobernador Hugo Passalacqua rompió relaciones con el líder de los renovadores, Carlos Rovira, mientras que en San Luis Claudio Poggi observó la salida del peronista Adolfo Rodríguez Saá de su coalición de Gobierno. LLA puede encontrar una cuña, ya sea para competir o para condicionar al mandatario.
Entre los gobernadores del peronismo opositor sin medias tintas, donde la cara más visible es Axel Kicillof, buscarán sostener las PASO y bloquear las colectoras.
La herencia libertaria
En la noche tucumana tampoco pasó desapercibida Victoria Villarruel, en calidad de invitada oficial. La vice tiene una oportunidad: apropiarse de un capital simbólico que Milei terminó de dilapidar con Adorni. Se trata del de la honestidad y la transparencia, palabras que difícilmente pueda volver a sostener el líder libertario sin sonrojarse.
El gabinete hizo malabares para evitar saludar a Villarruel, quien, de paso, se sentó muy cerca del Presidente y vestida de rojo furioso, como para que fuera difícil no reconocerla entre los colores más clásicos del resto de los invitados VIP.
La vice arma por lo bajo desde su trinchera del Senado, donde tiene contacto con enviados de los gobernadores, y no oculta sus deseos de convertirse en una opción. En Tucumán tuvo una agenda donde empezó a marcar diferencias en una potencial gestión propia. En su visita al ingenio La Florida se manifestó a favor de las industrias locales y se mostró con el empresario Jorge Rocchia Ferro, hombre fuerte del sector sucroalcoholero. Este, días antes, había mencionado que en el norte se sentían "kelpers" por la parálisis de los envíos de gas que obligó a frenar la producción. Además, Villarruel expresó su voluntad de impulsar el tratamiento de la Ley de Biocombustibles, una iniciativa considerada estratégica por las provincias productoras de bioetanol.
Ese lugar de candidato del "mileísmo sin Milei" también es codiciado por Patricia Bullrich, quien se mueve con olfato defensivo. Intuye, no sin fundamentos, que está en la mira de Karina tras la jugada estratégica con la que puso presión a Milei en el Adorni Gate. Además, con sus muestras de autonomía se diluye —al menos a más de un año de las elecciones— como potencial candidata a vice. "Se estarían generando una nueva Villarruel", mencionan en Casa Rosada.
Una encuesta de Management & Fit que midió aprobación y rechazo de los líderes políticos muestra a Bullrich como líder, seguida por Axel Kicillof. Son quienes registran los menores niveles de rechazo. Milei recién aparece séptimo. Villarruel, en tanto, es la dirigente con menor desaprobación, aunque no suma tantos porotos positivos.
"La última medición marca una leve caída del Gobierno, que bajó diez puntos en los últimos meses. La situación económica fue importante y también el caso Adorni, porque LLA venía con la bandera de la ética y la moral", expresó Mariel Fornoni, socia y directora de Management & Fit. "Milei tiene 37 puntos de imagen positiva, no es poco a dos años y medio de gestión. Sus antecesores tenían menos", agregó.
Bullrich tiene aspiraciones electorales y sabe que 2027 puede ser su última chance. Si la vicepresidencia no es una opción, la jefatura de Gobierno tampoco le resultará sencilla si Karina mantiene la lapicera.
Acaso, lo que motoriza a candidatos cercanos a Milei en lo económico es que existe consenso en mantener el programa económico. "Si bien la imagen de Milei cayó, hay un porcentaje alto que pide sostener el rumbo: un 44% quiere que no haya cambio de modelo. Además, no emergió aún un espacio que pueda capitalizar el descontento", expresó Fornoni.
En tanto, el equipo económico dio certezas respecto de la acumulación de reservas para hacer frente al muro de vencimientos de este año y parte de 2027. Despejar las dudas de orden cambiario se convirtió en un objetivo político. El siguiente paso es que la mejora de la macro llegue a la micro.
Sin la bandera de la casta ni la de la moral, Milei se ve obligado a sostener las expectativas anclado en el frente económico. Si el plan funciona, tendrá una plataforma para disputar otro mandato. Si no, ya no podrá apoyarse en el magnetismo del outsider. En 2027 competirá como aquello que prometía combatir: un político más, obligado a construir alianzas para intentar ganar una segunda vuelta.





