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Charlas de Quincho
Respiro doble: el de Daniel Scioli, cenando anoche en Brasil a la espera del Papa, y el de la dirigencia política de ese país por la visita de Francisco. Con ese quincho bendecido iniciamos los de esta semana. Antes, el gobernador había festejado tremendo blooper: que en un acto con Daniel Filmus confundieran el apellido de éste con el suyo. En ese ágape también supimos el porqué de la demora de Dilma Rousseff en invitar a Cristina de Kirchner a la misa de cierre. El viaje del alcalde Macri, en cambio, forma parte de una serie de intrigas que le contamos al lector, al igual que una paella de campaña de Solanas, claves del "mago" Galuccio en YPF, y un encuentro top sobre petróleo angoleño. Veamos:
Daniel Scioli aterrizó anoche en Río de Janeiro. Hoy estará listo para el encuentro con Francisco. Por 48 horas la atención de la campaña bonaerense estará exclusivamente en esa foto con el Papa.
Como Scioli no es candidato a nada tiene la posibilidad de jugar de líbero, algo desgastante porque aplica a eso un capital propio en una elección "chiva" como la de la provincia de Buenos Aires. Se enganchó en la tarea con el objetivo de achicar la diferencia que tiene la lista de Martín Insaurralde por debajo de la de Sergio Mazza, hoy en alrededor de 7 puntos. "Hay que achicar la diferencia" es el lema que repite el gobernador cuando le preguntan qué busca. Lo que se logre en acercar con el objetivo de achicar la diferencia que tiene la lista de Martín Insaurralde por debajo de la de Sergio Massa, hoy en alrededor de 7 puntos. "Achicar la diferencia" es el lema que repite el gobernador cuando le preguntan qué busca. Lo que se logre en acercar los números se lo tendrán que agradecer a él y a Cristina de Kirchner, que parecen inseparables hasta que termine la elección. Con tres actos por día con un candidato al que tiene que levantar, Scioli no habló de otra cosa hasta ayer, cuando se subió al avión para ir a Río, y ordenó que durante 48 horas se concentrase la atención de la propia campaña en su encuentro de hoy con Francisco. Conoce el valor que tiene ese acercamiento al dirigente más importante del continente con quien, además, comparte agenda e ideas. Una foto con él, hasta para conseguir votos, vale más que mil imágenes con Insaurralde. El avión que lo llevó a Río, también, es más útil que las combis y helicópteros en los que se traslada a los actos de campaña; por eso suspenderá toda declaración en estas horas que no sea resaltar el encuentro de hoy con el Papa.
Podrá ganar o no Daniel Filmus la reelección como senador, pero lo que no olvidará es el blooper que debió capear el martes en la cena que le hicieron los peronistas porteños de la tribu de Cabildo Abierto para respaldar su candidatura. El bastonero Guillermo Oliveri, uno de los jefes de ese sello que siempre se resistió a participar de las campañas de Filmus -a quien los peronistas le niegan linaje partidario- lo presentó como "nuestro compañero candidato a senador nacional por Capital, Daniel... Scioli". El gobernador, que participó del bandejeo previo a esa cena, se estaba yendo hacia La Plata, en donde dijo que tenía otra cena, y se rió como todos por el blooper. Filmus subió al escenario y agradeció con otra chanza, esta vez deliberada, con esta respuesta: "Le agradezco la presentación al compañero Guillermo... Moreno". Los peronistas recuerdan otro blooper comparable, que fue cuando en 1999 Ramón Ortega anunció que la fórmula presidencial del peronismo de ese año sería "Eduardo Menem-Ramón Ortega", errando el apellido de quien lo acompañaría en la derrota ante Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde, que estaba de punta con los Menem. Para el diván los dos bloopers de campaña, momento cuando una equivocación se toma como una ofensa y se paga con votos.
Filmus tuvo un sorprendente desprendimiento de gracia, casi chicanera, ya que la chispa o el humor no figuran entre sus atributos, pero sigue siendo el candidato que mejor marca entre los que representan al kirchnerismo, movimiento al que preexiste (fue funcionario de Carlos Grosso, de Carlos Menem y de Aníbal Ibarra antes de la ola santacruceña). El esfuerzo del Cabildo, que motoriza Oliveri junto a Raúl Garré y los funcionarios Carlos Montero y Julio Vitobello, fue grande a favor de este Filmus que debe pelear con una marca de poco atractivo para la Capital como es el peronismo, porque juntó a sectores del sindicalismo (Alejandro Amor y un enviado del siempre viajero Víctor Santamaría), de los técnicos y profesionales, el presidente del Consejo de la Magistratura Juan Manuel Olmos y hasta del espectáculo, como Enrique Masllorens, a quien todos siguen celebrando, pese al paso de los años o quizá por eso, como creador junto con Roque Narvaja, dentro de la Joven Guardia, de "El extraño del pelo largo" y "La extraña de las botas rosas", ritmos que todos danzaron de jóvenes. Arrastraron además a una combi de referentes del Gobierno nacional que le dio la marca de oficialismo a la candidatura de Filmus, ocupada por Julián Domínguez, Agustín Rossi y Mariano Recalde.
Cerca de 80 comensales de un pollo a la Guadalupe celebraron el que puede ser el acto de máxima unidad que hayan logrado en esta campaña, que juntó a Scioli -hasta hace horas el adversario a vencer- con esos personeros del kirchnerismo. Algunos de los presentes, como Eduardo Valdez -exjefe de gabinete de Cancillería- y Raúl Garré, concentraron la atención porque venían de Roma, en donde tuvieron entrevistas de diversas calidades con el papa Francisco. Valdez fue a acompañar a familiares de víctimas de la AMIA que le ofrecieron a Bergoglio una candidatura a Premio Nobel de la Paz. No quiso agregar más detalles sobre el encuentro porque se trataba de la semana (la que pasó) del 19 aniversario del atentado y cualquier cosa que dijera podía alimentar el internismo en la comunidad judeo-argentina. Garré simplificó el cuento de ese viaje con que fue una participación simple en una audiencia colectiva, pero se sumó a la charla de quienes -entre ellos Valdez u Oliveri- son los más conocedores de lo que pasa de argentino en el Vaticano. Por ejemplo, escuchamos esa noche en el "Histórico" (es el restorán en donde se hizo la cena y funciona en lo que fue la Biblioteca Nacional de la calle México), de boca certificada, que el Papa les ha dicho a varios de sus visitantes que Guillermo Moreno es lo más "valioso" y "honesto" que tiene el Gobierno. Lo dice con gestos de quien pone reparos a lo que dice y hace este secretario de Comercio, pero que rescatan ese otro perfil. Uno que escuchaba agregó que esa opinión debe responder a la piedad que exhibe Moreno con su despacho lleno de imágenes de la Virgen, en sus diagnósticos apocalípticos sobre el destino del mundo en los próximos años, o la campaña que emprendió apenas Bergoglio fue elegido papa para que el Gobierno se pusiera detrás de él y abandonase la línea crítica de D'Elía-Verbitsky-Bonafini-Carlotto. Lo llamó el papa peronista y un tercero de esa mesa contó que es testigo de los gestos piadosos y privados de Moreno, como besar una medalla que cuelga de su cuello cada vez que emprende una sesión de training en un gimnasio de la Capital.
Esa noche también nos enteramos de por qué se demoró la invitación de Dilma Rousseff a Cristina de Kirchner en acompañarla en la misa de despedida del próximo sábado en Río de Janeiro junto a otros mandatarios de la región, que llegó a la embajada argentina en Brasilia recién el martes pasado. Fue porque Dilma mandó a preguntar en el Vaticano si podía hacerlo y le demoraron la respuesta positiva hace una semana. Aunque se ha informado que Cristina viajará ese día, hasta ayer Oscar Parrilli no había recibido ninguna señal de confirmación, aunque ya se han desencadenado los trámites de logística y protocolo que hacen presumir que sí irá. Otro que sigue en dudas sobre si ir o no a Río es Mauricio Macri, que está anotado para acompañar, junto a otros alcaldes de capitales de la región, al intendente de Río, Eduardo Paes. Éste ha organizado un encuentro el próximo viernes con el Papa, dirigentes deportivos y algunas estrellas del balompié como Pelé, Ronaldinho, Romario y Neymar.
La presencia de Rossi, ministro de Defensa, trajo a su mesa temas santafesinos. Uno, el optimismo del peronismo que lleva a Jorge Obeid como candidato quien, según encuestas, empieza a superar a Miguel del Sel y logra polarizar con la lista de Hermes Binner, con quien buscará debatir una vez que pasen las primarias y sean los dos candidatos oficializados. Otro, no menos importante, fue la crisis que produjo en esa fuerza el robo al legendario "Tula", bombisto mayor del peronismo -aunque hoy jugando con el disidente Momo Venegas- de su instrumento de trabajo, una joya que tiene rúbricas de famosos, entre ellos de Juan Perón. El "Tula", que es de Rosario, perdió el bombo en manos de un sector de la barra brava de Rosario Central y eso lo puso en crisis anímica y laboral. Debió mediar una gestión a altísimo nivel ante el abogado de esos barras bravas, quien logró en el fin de semana que le fuera devuelto el elemento de trabajo.
Este asunto del viaje de Macri fue debatido en otro aeroquincho del fin de semana, ocurrido a alto vuelo en la cabina del viaje que compartieron el jefe porteño y su equipo nacional, que integran Humberto Schiavoni, Marcos Peña y Emilio Monzó, que se atizaron en 36 horas una gira por Catamarca, San Juan y La Rioja. En ese encierro forzado hubo diagnósticos, cruce de datos y reflexiones. La principal sobre la dificultad del PRO para exhibir lo que entienden es el crecimiento de la fuerza, que a diferencia de 2011 ha anotado candidaturas en 19 de los 24 distritos del país. El costo de haber logrado eso es aparecer alineado con fuerzas más estridentes, como el massismo en la provincia de Buenos Aires, que además hostiga al PRO, según los pasajeros de esta gira, para compensar el hecho de que el macrismo les puso tres candidatos a diputados nacionales a entrar y más de 60 candidatos distritales de legisladores y concejales. Ante eso, los macristas advierten dos actitudes. Sergio Massa hace el policía bueno y contemporiza intercambiando brindis y sombrerazos con dirigentes porteños, como Federico Pinedo, Gabriela Michetti o Diego Santilli, que hacen massismo explícito y sin protección frente a consecuencias futuras de esa amistad más necesaria que deseada. De policías malos hacen en el massismo Felipe Solá y Darío Giustozzi, que castigan al macrismo, donde se ven obligados a soportar y a explicar los puestos que han logrado en dirigentes que esperaban más de su vuelco hacia el intendente de Tigre, que hoy es un camino de ida. Para los macristas tiene sentido esto último, pero no para los peronistas de Massa, que como todos los compañeros de su fuerza, al decir de Carlos Tomada, cuando se despiden lo hacen hasta la próxima traición.
La segunda reflexión, quizás un registro subjetivo, pero que levanta el ánimo, es la adhesión que recoge Macri en estas giras según sus acompañantes. Festejaron los saludos que recibió en la Fiesta del Poncho de Catamarca el viernes, adonde se hizo acompañar por Eduardo Brizuela del Moral y Oscar Castillo, radicales que se quedaron con el gobierno de esa provincia en la era pos-Saadi porque se distanciaron del peronismo. Cuando se unieron a este partido, bajo el paraguas de la concertación cobista de 2007, perdieron todo. Ahora recomponen la Alianza Cívica y Social, formato que inspiró la transversalidad kirchnerista en 2003 - que se trasladó con éxito, por ejemplo, a Misiones- para el intento de volver. Macri debió soportar abrazos y pedido de fotos en esa fiesta y en el club adonde lo llevaron para un acto. Dio por la noche con sus huesos en un "tres estrellas" porque no había alojamiento ni para él. "Boca sigue pesando", fue el balance en la cabina del avión.
Ese imán que, cree Macri, crece en sus visitas al interior, se repitió en la caminata por San Juan del sábado y a mediodía en la choripaneada que organizó Jorge Yoma, hoy en el peronismo disidente, en el local de Vía 5 en la capital de La Rioja, que juntó a más de 1000 asistentes que jalearon a los candidatos de Yoma, quien ha emprendido una curiosa concertación parecida a la de Catamarca, porque lleva en la lista a Guillermo Galván, un radical que es hijo de Raúl, aquel senador que hizo leyenda en los años '80 como el adversario jurado de Carlos Menem. Yoma llegó a una alianza con estos radicales y el macrismo después de que Macri viera las encuestas que lo muestran como seguro en la renovación de la banca que había ganado en 2007 por el kirchnerismo y con una imagen positiva que supera a la negativa 55 a 30. Es una pelea fiera la Yoma, parecida a la emprendió Felipe Solá en 2009, pero Macri anota esa alianza entre las 19 en las que el Pro estará en las urnas el 27 de octubre. En esa tira de alianzas, el macrismo encabeza las listas de Capital, Santa Fe, Entre Ríos, San Juan, Córdoba, Tucumán, Jujuy y La Pampa y va de socio de Juan Carlos Romero en Salta, de Colombi en Corrientes, de Massa en Buenos Aires, etc.
La tercera reflexión que aportó ese trip maratónico del cuarteto es la que más compromete al caudillo Macri. De aquí al 2015 depende todo de él, no ya del juego de amigos o aliados que pueda encontrar. Si pretende, como confirma cuando se lo preguntan, que será candidato a presidente, tiene una tarea descomunal en dos años. Puede celebrar que haya sumado listas en 19 distritos, pero para pelear el poder máximo en las próximas presidenciales tiene que dar un vuelco frente a todo lo que ha logrado hasta ahora para mostrarse como tercera fuerza entre el peronismo pegotista y el ala radical-socialista y en el rol más ambicioso, que es arrastrar al electorado para por lo menos entrar en el ballotaje. ¿De quién depende eso? No más de lo que hagan los otros, sino del propio Macri, quien lo admitió en la tarde del sábado antes de descender del avión con el cuarteto en Buenos Aires.
Podrán festejar o no los seguidores de Pino Solanas la suerte que pueda lograr en las próximas elecciones, pero lo que no podrán olvidar es la paella de campaña que se comieron el jueves a la noche en el Centro Zamorano-Casa de Castilla y León de la calle Pasco. Más de 500 militantes, amigos y patrocinadores de Proyecto Sur pagaron $ 250 por cubierto resignados a que esas comidas de campaña se hacen con lo justo y que, por la cantidad de comensales, la calidad se resigna mucho. Pero la paella del "Zamorano" no tuvo nada que envidiarle a "A los arroces de Segis" de la madrileña calle de la Infanta Mercedes o a las delicias de "El Timbal" de esa ciudad española, para mencionar a las más afamadas para ese plato. Solanas recorrió las mesas devorando con entusiasmo ese plato de buen punto, sin la sequedad de la paella al uso y con ingredientes de prestigio como langostinos y calamares del mejor gusto. Un hallazgo en ese proceloso mar que son las comidas de campaña. En esa cena había candidatos, como Pino y Alcira Argumedo (faltó Julio Raffo, que como diputado nacional, mandaba mensajes de texto desde Oberá, donde era jurado de un festival de cine) y proyectos frustrados de serlo, como Mario Cafiero, víctima de la frivolidad de Adrián Pérez, de la Coalición Cívica, que distrajo a Proyecto Sur con una promesa de alianza que abandonó en la puerta de la iglesia para irse con Sergio Massa. Eso dejó a la fuerza, que tenía a este hijo de Antonio como mejor postulante a una diputación, sin tiempo ni papeles para anotarse en el principal distrito del país. Vale como reproche a este partido que fuera víctima de un principiante como Pérez, que descolocó a veteranos como Solanas o este Cafiero, con mucha más calle y experiencia que él.
Justifican estos solanistas su desprevención en que fueron a esa discusión con Pérez en la provincia con el mandato de "humildad" que pondera Solanas como clave de su alianza con Elisa Carrió, con quien cree que ganará la interna de UNEN contra tres listas radicales (Gil Lavedra, Lousteau, Illia hijo). Confesó Solanas la preocupación por la leyenda de que los radicales están haciendo una campaña de corte de boletas para aislarlo a él de una buena elección con la propuesta Carrió diputada-Prat Gay senador. Esto disparó entre quienes lo escuchaban el debate sobre si en esta elección habrá o no mucho corte de boletas. Pero el temor existe por esa campaña y que sólo exorciza el lado ganador de la esa alianza, que le da la oportunidad al porteño que se resiste al macrismo y al kirchnerismo de votar en una misma nómina al peronista más peronista (Pino, que es el creador del peronismo según lo conocen las generaciones actuales con sus films combativos de los años '70) junto a la gorila más gorila, que es Carrió. Ofrece esa lista una propuesta dual y contradictoria pero que puede premiar el público que siente que ofrecen lo mejor de dos mundos que nadie creía que podía unir y que sólo ofrecían las Florencias de la V, como hizo reír el comentario de un voluminoso comensal de esa noche.
Cafiero (Mario) estaba esa noche nada desanimado por la ausencia de listas de Proyecto Sur en Buenos Aires porque dijo que el momento de ellos será en el 2015, que es cuando cree que podrán cosechar la buena elección de este año, que especula hará senador a Solanas (por la minoría, al menos) y a Carrió diputada. La provincia de Buenos Aires, teorizó Mario ante una decena de militantes del interior que lo escucharon con interés, se ordena siempre después de que lo haga la Nación. Armendáriz, recordó, era un médico desconocido de Saladillo, pero fue gobernado como arrastre del triunfo de Raúl Alfonsín en 1983. Su padre, Antonio, lo fue en 1987 porque la renovación se había impuesto dentro del peronismo en todo el país. Duhalde lo fue en 1991 porque traicionó a la renovación al unirse al exitoso Carlos Menem, y Daniel Scioli llegó a la gobernación porque había sido el vicepresidente de Néstor Kirchner. "Esa es una teoría mía, mía", remató para brindar con optimismo sobre su fuerza en 2015. Solanas lamentó, antes de retirarse, que la campaña lleva todo el tiempo de su vida y que ha debido postergar la finalización de su documental contra el "fracking" (método de extraer gas y petróleo por la vía no convencional, como se promete en Vaca Muerta). El estreno estaba previsto para hace dos semanas, pero le ha puesto nueva fecha, en setiembre, aunque si la carga proselitista lo sigue distrayendo puede postergarse hasta después de las elecciones de octubre.
El "fracking", por razones totalmente contrarias, es el develo también hoy de Miguel Galuccio, CEO de YPF, quien dedica sus horas a una escuelita que ha montado en el piso 31 de la torre de la empresa en Puerto Madero en la que recibe a todo quien quiera alguna explicación sobre el acuerdo con Chevrón para explotar una parte del yacimiento de la Vaca Muerta. Recibe allí a funcionarios, periodistas, políticos, ex funcionarios en una gama tan amplia que sorprendería si supiese quién ingresa a ese aula que tiene montada en la sala de reuniones. El desvelo es por las críticas que recibe de la oposición política al gobierno cuando ese acuerdo es, genéricamente, lo que le pedían a su administración, que abriera el negocio y lo llevase adelante con reglas del mercado. Le toca el pan duro de una situación que el gobierno prever, que es tiempo de campaña y que cualquier iniciativa va a ser sometida a críticas implacables. ¿Debió acaso esperarse otro momento? Algunos lo sugerían, pero otros decían que podía convertirse en una buena proselitista, algo que no se ha logrado todavía. ¿Por qué se preocupan si saben que es una campaña durísima y las reacciones son previsibles? Porque, explican en el piso 31, la industria es muy permeable a lo que dice la opinión pública y eso puede esmerilar otros acuerdos.
El que se logró en Vaca Muerta - más de U$S 120 millones en 20 km cuadrados que son el 3% del área - lo considera Galuccio una proeza porque que entre dinero fresco en la Argentina es una tarea de "mago" (le empieza a gustar, bromea, ese mote que antes lo irritaba). Le reprochan que hay cláusulas secretas en el contrato y explica que es obvio que hay capítulos discretos porque si se anuncia que va a venir dinero al país corre el riego de un embargo de Repsol o de los acreedores irredentos de bonos soberanos (vulgo buitres). Esta semana vienen ya u$s 300 millones de esa inversión merced a una alambicada ingeniería financiera para evitar que los capturen los acreedores. ¿Cómo se va a explicar en público eso?, se lamentan en el piso 31. Algunos críticos encendidos del acuerdo, creen allí, deberían saber además que siempre en negociaciones entre privados hay "disclosures" y cláusulas de confidencialidad que obligan a las partes. Y que también obligan a publicitar los acuerdos con formalidades como hacerlo después de que comuniquen a las bolsas en donde cotizan los socios multinacionales como Chevrón o YPF. Si adelantasen datos al público sus directivos serían acusados de manejar información discreta y exponerse a reproches legales.
El otro argumento que acorrala al piso 31 es que el acuerdo es bueno, pero chico. La respuesta que reciben los curiosos es que esta es una etapa piloto del acuerdo con Chevrón y que en 18 meses, si se cumplen las metas comprometidas, se amplía a 300 kilómetros cuadrados y la inversión va a ser de U$S 10.000 millones de parte de Chevrón. Algo que sólo puede anunciarse si la etapa piloto es exitosa. La otra queja que los hiere es que el acuerdo es bueno pero que debería ser por ley y no por un decreto, y la respuesta que se escucha por ahí es que será por ley cuando Neuquén apruebe en su legislatura la ley provincial. Después tendrá que ir al Congreso. Un cuarto reproche es de respuesta inadmisible: que el gobierno tiene que admitir que este acuerdo significa un giro de 180 grados respecto de lo que se hizo desde 2003. Una quimera que esto ocurra en un gobierno que tiene un sistema de decisiones que omite ese tipo de explicaciones, más aún cuando los funcionarios que emprendieron aquel rumbo siguen estando en sus cargos. Bastante se ha logrado, admiten en el piso 31, con que Cristina de Kirchner haya volcado la decisión para este cambio y haya escuchado los argumentos de Galuccio, pero no pidan más. Y menos en tiempo de campaña. ¿Pruebas de ese apoyo a la nueva era? Que la semana que pasó la Presidente firmó un decreto que elimina los aranceles de importación de equipos petroleros, que se habían fijado en el 25% hace tres meses. Niegan que esta decisión de eliminar los aranceles ocurriera después de una agitada reunión entre la Presidente y el CEO quien le explicó que con esa traba nunca vendría nadie al país a sacar petróleo, ni a buscarlo. Ni se gastan en esos despachos en responder a quienes dicen que Chevrón en realidad está invirtiendo en el país ganancias que no pueden sacar por el cepo. "¿Alguien puede imaginar que una empresa tenga en pesos el equivalente a u$s 1250 millones en algún lado?", especulan.
De esto y de mucho más se supo en el cóctel que dio a amigos, colegas y funcionarios el nuevo embajador en Angola, Julio Lascano, quien hoy participará de la reunión que Héctor Timerman tendrá con el canciller de ese país quien pasará en la Argentina un par de días. Lascano, que viene de ser el segundo de Dante Dovena en el Uruguay y lo fue antes de Jorge Yoma en México, se instalará a mediados de agosto en Luanda para hacerse cargo de nuevos negocios del país en Angola, pero más que nada de la agenda petrolera bilateral. Angola es la Venezuela de África y su gas y petróleo lo extraen, 50 y 50, entre Chevrón y las empresas chinas. Por más que Guillermo Moreno haya hecho campañas empresarias a ese país, el verdadero interés de la Argentina es lograr que Angola sea proveedor a un precio "criollo" de los hidrocarburos que va a necesitar en los próximos años. En ese cóctel que se hizo en el salón de la Asociación de Criadores de Pur Sang de la avenida Quintana, corazón de la Recoleta, estuvieron el vicecanciller Eduardo Zuain - que ronca fuerte en la cancillería, ya despegado del madrinazgo de Alicia Kirchner, de quien supo ser yerno hace algunos años - porque Timerman estaba ese día con Cristina de Kirchner en Colombia, el embajador en el Uruguay Dovena, el agrarista predilecto de Guillermo Moreno, Ider Peretti, el ex vicecanciller Victorio Tachetti, el subsecretario Diego Tettamanti, y empresarios que fueron a los viajes morenistas a Angola que quieren anotarse en este nuevo round. La idea del gobierno es crear un fideicomiso a la venezolana para canjear fueloil y gasoil angoleño por alimentos argentinos. Angola promete además mejorar esa oferta con gas que se extrae off shore con los chinos y Chevrón. Angola es un país con mucha plata y como Venezuela no produce casi nada de lo que consume. Es comprador acá de harina de trigo, pastas, arroz, aceite de soja y de caños sin costura de Techint para la industria petrolera. La idea es llevar, como a Venezuela, al Inti y el Inta para que instalen empresas argentinas allá que hagan negocios a cambio de los hidrocarburos que cargan carísimos en el presupuesto y que van a ser imprescindibles hasta nuevo aviso. Con Lascano van a Luanda cinco diplomáticos más - antes había uno solo - entre ellos un coronel que actuará como agregado de defensa para vender allí servicios militares como el desminado, algo dramático en un país como Angola que tuvo años de guerra civil y las minas plantadas siguen produciendo víctimas.
Con gente tan viajada registramos un encuentro bajo el mismo techo, aunque sin saludarse porque no fueron presentados formalmente, del canciller Timerman y del ex ministro del Interior Carlos Corach. Fue hace diez días, cuando Timerman regresaba de una cumbre nuclear y debió pasar un día completo en París coordinando la cumbre de presidentes de Unasur para quejarse por las ofensas imperiales a Evo Morales. Estaban los dos, dijo un testigo, junto a sus familias, fue en el restorán de Alain Ducasse, Allard, lugar donde te sirve, si tenés u$s 1000 para gastar en eso, el célebre vino Petrus, uno de los más famosos y caros del mundo, que esta anécdota prueba que es más que chico.
El frío polar asoló a Buenos Aires pero no restó calor a la función del gran abono del teatro Colón, ni mucho menos al regreso del tenor rosarino José Cura, que vino de Madrid con un plan ambicioso: cantar "Otello" de Verdi y cumplir además con el papel de régisseur y escenógrafo. Las desgracias de la inocente Desdémona y las pérfidas sospechas de Otello, los celos, sumaron pasiones a la historia de Cura, aunque la voz no lo ayudó (ver pág. 2 de Espectáculos), al menos en la Función de Gran Abono. A Cura le agrada cantar en el mismo teatro que un buen día no lo quiso y no apreció su talento. Ya lo hizo en el "Otello" de 1999, aunque con voz y energía más frescas. Deslumbró entonces a la platea con su torso desnudo y una musculatura envidiable, forjada porque pagaba sus estudios dando clases de gimnasia. En el Colón le habían dicho que nunca sería un buen cantante. Ahora su peso está un tanto excedido y, prudente, apareció en escena cubierto con una amplia túnica negra.
Comentando estas cuestiones, aunque no necesariamente con ese punto de vista, estaban Alejandro y Magdalena Cordero, Gino Bogani, Pedro Pablo Garcia Caffi, Lili de Benedetti, Norma Quarrato, Norberto Frigerio, Guillermo Ambroggi, la embajadora Elsa Kelly (miembro del Tribunal del Mar que intervino en el cautiverio de la fragata Libertad) y Graciela Borges (a quien le recomendaron moderar los frizados de su pelo enrulado). "Este es un verdadero moro de Venecia", dijeron algunos. Otros callaban. Antes de Otello, por decisión de Cura, hubo un momento emotivo. Se invitó al público a recordar a Roberto Oswald - el legendario régisseur de inolvidables puestas en el Colón que falleció hace diez días - con ocho campanadas, una por cada década vivida. El tañido metálico resultó infinitamente penoso. Pero enseguida, también por mandato de Cura, se vinculó a Otello con Miguel de Cervantes y la Batalla de Lepanto. Pocos entendieron entonces, y se preguntaron cuándo empezaría la función.
La movediza puesta de Cura acaparó de inmediato la atención. El escenario giratorio se desplazaba en semicírculos arrastrando al coro, los navegantes, esclavos, soldados, sirvientes y mujeres del pueblo. Sin tregua, durante las dos horas y media que duró la función. Las incesantes rotaciones hacia la derecha y la izquierda, demandaron sin duda loables esfuerzos, pero no para todos los resultados fueron igualmente loables. Alguien aseguró que los cantantes se persignaban para no marearse y mantener el equilibrio en ese suelo inestable que tendía a eyectarlos. Nelly Arrieta se retiró antes del final, y cuando llegó el segundo entreacto, el palco más concurrido fue el de Mirtha Legrand, quien entre visita y visita tiraba besitos aquí y allá. El diplomático francés Jacques Batho, Cristina Kaoluff, y Mónica Parisier, prefirieron ir a tomar un champagne aunque el tintineo de las luces reclamaba el regreso a la sala. Juan Bruchou (Banco Citi) no cesó de invitar al inestimable conjunto de espectáculos que patrocina. Finalmente, ya en el restaurante Edelweiss, se escucharon elogios a la manera especial de cantar de Cura, a su "imprudencia emotiva". Y mientras algunos entendidos aseguraban que su voz sonaba pobre, otros destacaban los atributos del tenor. "Por cierto, así se construye la fama", concluyó uno, casi filosófico.
Vamos a terminar con un chiste aeronáutico.
Dos rubias vuelan de Buenos Aires a Europa. Cuando ya están sobre el Atlántico, el comandante informa: "Señores pasajeros, estamos sufriendo un pequeño inconveniente en uno de nuestros cuatro motores, pero no se preocupen; este avión está preparado para volar sin problemas con tres turbinas, y a lo sumo nos retrasaremos una hora." El vuelo sigue; al rato, el comandante vuelve a comunicarse con los pasajeros, y dice: "No se preocupen, pero debo informarles que debimos apagar otro motor. Reitero que, en el peor de los casos, podemos operar hasta con un solo motor. Eso sólo podría ocasionarnos un retraso de entre dos y tres horas para llegar a destino. Sigan disfrutando del vuelo". Entonces una rubia le dice a la otra: "¡Menos mal que son sólo dos motores; si se le llegan a parar los cuatro, vamos a estar acá arriba todo el día...!".



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