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Charlas de quincho
Quinchos de pre-Mundial, que arrancan con viajes a veces discretos, a veces públicos, como el del ministro Kicillof, del que se espera un round decisivo en el acuerdo con el Club de París. Seguimos con varios de los festejos por el 25 de Mayo: con menos detalles el porteño, muy visto por TV (aunque revelamos lo que las cámaras no pueden), y más sobre los que reunieron a políticos de distintos credos en dos embajadas clave: la de Chile, con dos exmandatarios de ese país presentes; y la de Colombia, en la que nos enteramos de algunos avatares sensibles sobre la relación entre el Gobierno de esa nación y las FARC. El comienzo de la temporada otoño-invierno de los quinchos judiciales trae sabrosas infidencias, y terminamos con refinados cócteles de arteBa. Veamos.
Fraternidad en la Catedral bajo el mando francisquista: buscan asiento Axel Kicillof -hoy parte a París con misión financiera- y Daniel Scioli, quien recibió en la semana autorización para colocar bonos afuera.
Por desgastado como argumento del programa oficial, el arreglo del Club de París ha perdido algo del brillo que tenía cuando el Gobierno pidió en 2008 que le escucharan alguna oferta, mensaje de Cristina de Kirchner en el Council of the Americas que frustró la crisis financiera de ese año. Pero en este round tiene importancia decisiva porque el diagnóstico de la mesa chica, esa que integran la Presidente, Capitanich, Kicillof y Juan Carlos Fábrega, es que, por encima de los tironeos, el Gobierno necesita un tubo de oxígeno de unos u$s 10.000 millones para llegar a diciembre de 2015 sin barquinazos. Hoy las recetas están encontradas -entre tasa alta para enfriar y tasa baja para reactivar-, pero ninguno ve dólares al final del túnel. Esta mirada ha puesto los ojos de nuevo en China, y los testigos de esas reuniones en el vértice del poder dicen que sólo ese país puede aportarlos de alguna manera. El presidente chino llega a mediados de julio, y ha destacado a la Argentina como uno de los tres ejes del tour americano (La Habana, Brasilia, Buenos Aires) porque va a ofrecer la apertura no sólo de las compras a otros granos, además de la soja, sino también la liberación de la venta de carne. Entre eso y la financiación de los grandes emprendimientos energéticos de Santa Cruz, según el Gobierno, puede llegar un auxilio por compromisos a futuro que alimente el Tesoro y permita algún alivio financiero. De nuevo la ilusión china, que cuando era presidente Néstor Kirchner -según trama que está aún por contarse en detalle- embaló a todo el Gobierno en una fantasía de u$s 20.000 millones que motivó cumbres pero que nunca Pekín reconoció que existiese. Esta es una de las claves de esa visita, porque hasta ahora los chinos han demorado soltar el financiamiento de las centrales Kirchner y Cepernic, y los trenes que ha comprado el Gobierno se están pagando al contado.
Destrabar, como lo hizo ayer el tedeum, la relación con el Vaticano tuvo tan alto nivel que apagó el otro festejo del Gobierno, el que motivó la visita del viceministro de Energía de los EE.UU., Daniel Poneman, quien visitó a Cristina la noche del jueves junto a Julio De Vido y Miguel Galuccio para cerrar lo que para todos es un nuevo capítulo de las relaciones con Washington, clavando el tema energético y petrolero como un asunto en el que las posiciones de facción no cuentan. Esa noche en Olivos, Poneman derramó su interés por el país (Soy un fanático de la Argentina, es mi segundo hogar, etc.). Venía de firmar un acuerdo trajinado con De Vido y Daniel Cameron a través de decenas de teleconferencias que recién ahora se conocen, que incluyen compromisos también en el tema nuclear y otros recursos. Poneman le recordó a Cristina que en su primer libro analizó el potencial nuclear del país en los años 70 que, ya entonces, le contó, era más importante que el de Indonesia e Irán. En el sector energético se los señala al ministro de Infraestructura y a Cameron en una medida desconocida antes, cuando el sector concentraba críticas. Poneman, que además de experto en energías diversas está formado en el Consejo de Seguridad Nacional y eso lo convierte también en un master spy, fue discreto en Olivos sobre otros contactos que mantuvo en Buenos Aires. En la noche del martes, en la embajada de su país, estuvo hasta la madrugada con la flor del empresariado petrolero hablando con cada uno de sus respectivos emprendimientos. Ese día, la Exxon había anunciado el pozo X2 de Bajo del Choique, en Vaca Muerta, que rinde 800 barriles por día, lo que lo convierte en uno de los más productivos frente a un promedio de 400 de otros de la misma cuenca. Pero en esa reunión también escuchó otras voces, como la de Emilio Apud, personero de la oposición radical en materia de energía, o la del massista Martín Redrado, quienes se sumaron al grupo entre quienes estaban Alejandro Bulgheroni, Hugo Eurnekian, Jorge Estrada Mora, Tomás Hess (le preguntaron si después del anuncio de su empresa del X2 iba a anunciar algún monto de inversión futura; silencio por ahora) y algún testigo que no es del sector, como Gustavo Cinosi, infaltable en toda reunión de la embajada pero también en todo acto del Gobierno. Tampoco contó Poneman que el miércoles, cuando habló en un instituto de derecho de la energía de la Facultad de Derecho, donde fue acompañado por Cameron, levantó a toda la audiencia, que lo aplaudió de pie, cuando dijo que una las experiencias más importantes de su vida había sido conocerlo a Raúl Alfonsín.
De ahí al tedeum, celebración que se exhibió tanto por TV que no merece agregados, salvo aquellos que el público no vio con detalle. Como cuando al llegar Cristina a la Catedral se fue directamente al sector del Gobierno sin saludar a nadie, salvo a un dúo que tenía un lugar destacadísimo, aunque no cargos públicos. En dos sillas al costado del altar estaban Eduardo Valdés -ex jefe de Gabinete de la Cancillería- y Alicia Oliveira, las dos personas que han actuado como enlaces de Jorge Bergoglio con el Gobierno y a quienes se les atribuye un rol central en sostener las buenas relaciones, más allá de documentos episcopales y de cartas truchas destruchificadas. Recién cuando terminó la ceremonia caminó la Presidente hacia la otra ala del templo para saludar a Mauricio Macri, Juliana Awada, María Eugenia Vidal, Federico Pinedo, Marcos Peña y Horacio Rodríguez Larreta. Se merecía el saludo Macri, quien para estar en la Catedral apuró el regreso de Lisboa la noche anterior sin poder ver los goles del Real Madrid. Había partido el viernes con su hija Agustina, vio el partido con el Atlético y se levantó de la platea al faltar diez minutos para el final, cuando el equipo de Simeone festejaba la copa. Cuando llegó al aeropuerto solo -su hija se quedó en Portugal- se enteró de que el resultado se había dado vuelta. Para estar ayer en Buenos Aires se tomó un avión por San Pablo en clase turista y llegó a tiempo con el disgusto de que al entrar a la Catedral algunas barras le gritaron Cristina, Cristina y alguna descalificación innoble. Al ingresar se encontró con Pinedo y Jorge Enríquez, a quienes les dijo: Por lo menos tengo acá algunos a favor. Al salir le ofrecieron hacerlo por una puerta lateral pero resignó el atajo y salió de nuevo por la puerta grande, en donde le fue mejor. Después de todo, el manto piadoso del lugar había disipado las inquinas y hasta permitió audacias como la del obispo Mario Poli, quien se movió expresamente para saludar a Amado Boudou con una frase que sorprendió a muchos: ¡Avanti, compañero...!.
En el viaje portugués Macri se perdió, por la prisa de la misión, de saludar al embajador en el ese país, Jorge Argüello, un peronista que ganó una banca de diputado nacional en las listas del PRO porteño en 2003, antes de ser el embajador de Cristina de Kirchner en Estados Unidos y en Portugal. Argüello, además, estaba rumbo a Bruselas para seguir detalles de la elección parlamentaria de la Unión Europea y también acercar fuerza al embajador local, Hernán Lorenzino, country manager del acuerdo con el Club de París que asistirá hoy a Kicillof. Argüello fue protagonista de negociaciones con acreedores de la Argentina cuando estaba en Washington y hay que ponerle la lupa por lo que pueda aportar al round que comienza hoy.
Ese clima piadoso allanó diferencias y convivieron todos, opositores -los menos, porque el protocolo previó sólo 50 invitaciones para el padrón macrista- y oficialistas. Entre tantos, Daniel Scioli convivió con Julián Domínguez, después del encuentro de Los Toldos que funcionó como un acto de lanzamiento de candidatos bonaerenses, pese a que a último momento apareció Sergio Urribarri, a quien le dieron lugar en los estrados. Ese acto, organizado por Fernando Espinosa -presente también ayer en la Catedral- como primera etapa de una gira del consejo del PJ provincial por todas las secciones electorales, con la picardía de que la cuna de Eva Perón pertenece a una sección (la Cuarta) que tiene dos candidatos, Julián y Frorencio Randazzo, que se cuidó de aparecer. En esa reunión Urribarri insistió en su candidatura y se mostró halagado por apoyos que lo sorprendieron por el énfasis, como el del presidente de la UIA, Héctor Méndez. Se había reunido con él y no advirtió del todo el entusiasmo que ganó al empresario. Estaba el lunes en un almuerzo con empresarios en Paraná cuando le acercaron una declaración de Méndez elogiando su gestión en Entre Ríos que remató con: Es lo que me hace destacar mi preferencia por un gobernador con las características de Urribarri. Méndez subrayó que hablaba de las cosas que vio en Entre Ríos, de sus índices y su crecimiento y subrayó lo bueno que Urribarri puede hacer por el país y acompañar a realizar cosas.
Scioli venía de un raid típicamente sciolista el sábado. Ese día jugó con el equipo de La Ñata en Lomas de Zamora -estadio que le prestan a su equipo suspendido por la conducta de las barras con algunos árbitros- y le ganó el fútbol 5 a Banfield, en equipo de Eduardo Duhalde. Por la noche pasó por el palacio Duhau, donde celebraba su boda con la actriz Victoria Vanucci su amigo Miguel Garfunkel -heredado por sus padres: eran del mismo rubro de electrodomésticos-, fiesta en la que convivieron empresarios de distintas escalas como Federico Álvarez Castillo, creador de Etiqueta Negra, con Alberto Samid empresario de la carne. Hubo comentarios de todo tipo por la variedad de invitados y fue inevitable alguna viñeta romana, siempre rozando al Papa, de quien se dijo que esta semana recibirá a abogados porteños que le llevan, de la mano del senador argentino-italiano Claudio Zinn, exministro sciolista de Salud, una propuesta de intervención para que los jubilados italianos que reciben la pensión en la Argentina puedan atesorar los euros sin la obligación de liquidarlos forzosamente.
Domínguez, supimos en la Catedral, se suma al peronismo itinerante, porque hoy viaja a Alemania a la cabeza de una delegación de diputados que visitará varias ciudades de ese país, incluyendo algunas automotrices de alta gama, bajo el amparo de la comisión de amistad germano-argentina. Lo acompaña un grupo que partió anoche integrado por el dirigente del SMATA, Oscar Romero, la macrista Cornelia Schmidt Liermann (legisladora que tiene experiencias múltiples, ligadas algunas a la representación de jugadores de fútbol). Fabián Francioni, el radical Luis Fernando Sacca y el senador por la provincia de Buenos Aires Patricio García, además del coordinador del grupo germanófilo, el apoderadísimo Jorge Landau (que no se dice Landó porque no es francés).
De la miríada de festejos patrios por el 25 había que elegir, y tomamos dos. Fuimos a Santiago de Chile, donde la legación que maneja Ginés González García adelantó el festejo para el viernes 23 a mediodía, y juntó a más de 700 invitados en la residencia de la avenida Vicuña MacKenna con el atractivo de que concurrieron dos expresidentes de ese país. Es raro ver a exmandatarios en este tipo de reuniones y por eso la fiesta tuvo una expectativa poco usual. Estaba además la mujer más importante de Chile, que no es Michelle Bachelet sino su madre, Ángela Jeria, a quien la presidenta de ese país consulta para todas las decisiones. Esta señora es la viuda de Alberto Bachelet, un general de la fuerza aérea de su país que fue asesinado tras el golpe de Augusto Pinochet. Es decir, que esa dama es una generala, con todo lo que eso implica en el universo castrense de cualquier país. Ginés ofreció de todo, hasta un visita a la muestra sobre Eva Perón que tiene lugar en la embajada, para lo cual desalojó todo el segundo piso de la residencia. Patricio Aylwin y Eduardo Frei, los exmandatarios en cuestión, exaltaron la figura de Eva; Miguel Ángel Zotto ofreció el show de tangos que lo ha hecho famoso, y cerró la algarada una actuación del grupo Fuerza Bruta, que porta la marcha K a cualquier acto. Hubo pata de ternera, empanadas cortadas a cuchillo -según los cocineros de la embajada, en conmovedor autobombo, son las mejores que se hacen en Santiago, cortada a cuchillo la carne, se entiende- y la novedad gastronómica por la que será recordado Ginés en el futuro, las empanadas de morcilla. Aylwin habló de sus relaciones con Raúl Alfonsín y cómo el Gobierno radical había ayudado a la oposición pinochetista a ganar el plebiscito que desalojó al dictador del cargo y al triunfo de la Concertación. Frei destacó, para no quedarse atrás, la ayuda de Carlos Menem a su Gobierno: Nos resolvió todos los problemas que tenía la Argentina. Había varios ministros, el más destacado Alberto Undurraga, de Obras Públicas, quien destacó los acuerdos de Bachelet con Cristina para cuadruplicar en el próximo lustro la conectividad entre los dos países y abrir el Mercosur hacia el Asia-Pacífico a través de puertos chilenos. Contó que cuando se firmó el primer Tratado de Maipú en 2009, él era intendente de la localidad de Maipú y le había ganado la pulseada a funcionarios del entonces Gobierno para que la firma se hiciera allí, y no en Santiago. Entre los varios empresarios, además de Horst Paulmann, Sandro Solari y Eduardo Errázuriz, estaba Mariano Fontecilla, uno de los dueños de los vinos Concha y Toro, muy vinculado al Vaticano (tiene la dignidad del gentilhombre del Santo Padre) y cuya veteranía le permitió conocer y tratar a Eva Perón. Actuaba como enlace entre su Gobierno y el papado y dijo haber sido testigo de las relaciones de Eva con la Santa Sede.
De ahí a Colombia, con un malón de políticos criollos, especialmente bonaerenses, unidos por la curiosidad que genera este país que ayer abrió sus urnas para votar presidente, lo que motivó a un contingente diverso a volar hacia Bogotá como observadores de la elección. En su mayoría gente del conurbano, a todos sorprendió la escasa publicidad de campaña, sobre todo por tratarse de una votación reñida y donde el voto no es obligatorio por lo cual -analizaban, trasnochados- suponían que debían seducir a votantes. Pero no: poco despliegue de candidatos en las calles y en los medios. Radicales como Cecilia Moreau, Juan Carlos Juárez del FAP, el randazzista Mario Caputo, la diputada K Eva Ramírez, pareja del intendente de Quilmes Francisco Barba Gutiérrez, Abel Buil del GEN, Lisandro Sabanes (del Observatorio Electoral de la Universidad de La Plata), varios senadores, entre ellos el histórico Tati Meckievi, Sergio Villordo, los massistas Gabriel Pampín y José Luis Pallares, y el diputado Rubén Eslaiman se cruzaron con un comité local, también multicolor, donde estaban uribistas como Alfredo Rangel, Carlos Correa del espacio del presidente Santos, el bogotano Hugo Zárate y Luis Zeballos, decano universitario. Miradas múltiples sobre el uribismo, una especie de peronismo colombiano que se expande en todas direcciones al punto de que los cinco candidatos tienen relación con el expresidente Juan Manuel Santos, que fue su ministro y heredero, Óscar Zuluaga un uribista puro, la exministra suya Marta Ramírez, el de la Alianza Verde, Enrique Peñalosa, y hasta la candidata de la izquierda Clara López Obregón, que fue novia en la juventud del expresidente.
Como en toda ronda, entre charlas, recorridas y sobremesas, temas de alta política -como los dobleces del diálogo de paz entre las FARC y el Gobierno- a comidillas como los rumores sobre una crisis doméstica en la familia Uribe a raíz de la elección de vida de uno de sus hijos, asunto que detonó un conflicto familiar. Sobre las FARC un dato jugoso y extraño: el grupo armado, cuyo vínculos con el financiamiento narco se dan por obvios, puso sobre la mesa de negociación para romper su vínculo con el narcotráfico que los dejen legalizarse a partir de intervenir en actividades de recursos naturales como el petróleo y el carbón. Es una negociación incierta, pero marcada por una doble necesidad: el Estado colombiano asume que no puede, en lo mediato, derrotar definitivamente a las FARC y éstas saben que no pueden vencer para imponer su modelo marxista, en parte porque su nivel de aceptación popular es bajísimo. A la vez, contaban los colombianos, apareció el factor económico porque Estados Unidos dejó de financiar el plan Colombia.
La embajada argentina en Colombia, a cargo del exgobernador de Mendoza Celso Jaque, se abrió al atardecer para recibir al tropel de veedores argentinos. Cohabitaron secretistas y nocturnos, lejos de oídos indiscretos, peronistas K y anti- K, en esa lejanía que supone Colombia, un fantasma para algunos que pronostican que el ingreso del narco ya es una realidad en el paìs y miran, como terrible antecedente, a ese país. Un dato inmobiliario que dice mucho: en zonas de Bogotá, el metro cuadrado supera los 7.000 dólares. Los viajeros, guiados por el mencionado Lisandro Sabanes, un periodista que intercala la política exterior con los asuntos legislativos, se entregaron a debatir sobre los candidatos de cada sector -se habló del sacudón que puede generar hacia adentro del Frente Renovador la irrupción de Felipe Solá como gobernador- y de la cantidad, casi inabarcable, de anotados y preanotados en el kirchnerismo, donde se sopló, con algo de malicia, que el vicegobernador Gabriel Mariotto anduvo de charlas con dirigentes sondeando si tenía algún nivel de respaldo para lanzarse como candidato presidencial.
Largó la temporada otoño-invierno de los quinchos judiciales, algo anticipada con motivo de que los jueces transitan por un año electoral en el cual deberán elegir al próximo presidente de la Asociación de Magistrados y a sus tres representantes para el Consejo de la Magistratura. Uno de los primeros mítines de campaña sucedió el miércoles al mediodía en el restaurante del gremio de jueces, sobre la calle Lavalle y frente al Palacio de Tribunales. En una mesa dominada por camaristas de la Casación Penal Federal estuvieron Mariano Borinsky, Gustavo Hornos, Eduardo Riggi, Ana María Figueroa, Angela Ledesma y el juez-candidato Luis María Cabral, que ahora preside el gremio y que en octubre quiere mudarse a la Magistratura. Cabral compartió con los comensales algunas ideas para su campaña -les confirmó que su compañera de formula será la jueza chaqueña Zunilda Niremperger- aunque las preguntas más urgentes apuntaron a los recientes escándalos que tuvieron lugar en su lista Bordó y que se diseminaron con gran velocidad por el ámbito de los tribunales gracias una saga de cadenas de mails, que por momentos rozaron la indiscreción. Fue el paso previo para que la pelea pasara luego a las tertulias de la radio y la TV.
La lista Bordó (que reúne a los jueces críticos del kirchnerismo) se dividió a partir de la salida del camarista Gregorio Corach, uno de sus principales impulsores. Corach habló, por mail, de supuestos desmanejos en la Asociación y plasmó diferencias con Cabral y con el camarista Ricardo Recondo, otro histórico de ese grupo. Los jueces de la Casación (que vienen con semanas agitadas en materia de fallos sobre el poder político) le preguntaron a Cabral si su lista perdería muchos votos por la aparición de la Lista Transparente (la de Corach). Entiendo que no, por ahora venimos reuniendo adhesiones de todos lados, respondió sereno. También le preguntaron por la falta de color, que eligió el grupo rival que se autodenomina Transparente. Cabral replicó que en realidad el nombre de esa corriente debería ser quiero ser yo, en alusión a que Corach habría dejado su grupo ante la decisión de negarle una candidatura. Los colores son tema serio en estos quinchos y han generado fuertes peleas, nadie olvida que Cabral, en su momento, intentó bautizar a la que hoy se conoce como lista Bordó con la denominación rojo punzó pero finalmente lo alejaron de esa idea que se entendía como poco práctica a la hora de salir a buscar votantes.
El torbellino generado por la Feria arteBA que cierra esta noche sus puertas, tiene su epicentro en La Rural, pero arrastra -literalmente- a sus invitados del norte al sur de la Ciudad. Los buses cargados de coleccionistas, críticos y operadores culturales, circulan desde La Boca, San Telmo, Puerto Madero, y ayer cruzaron veloces la frontera porteña para llegar hasta Martindale, al asador criollo de Alec Oxenford. Antes de que se abriera la Feria, cuando el hotel Alvear comenzó a llenarse de coleccionistas extranjeros (nunca hubo tantos), las grandes vidrieras del negocio de moda de enfrente se iluminaron con las deslumbrantes imágenes del artista Dino Bruzzone. El vernissage fue en la vereda y allí se encontraron los coleccionistas puertorriqueños Rosalía y Humberto Ugobono con una pareja de argentinos. Se habían conocido en el vaporetto más colmado de Venecia y, en esa intimidad que generan los apretujones, compartieron su pasión por la pintura de Guillermo Kuitca, pasión que los reunió ahora de vuelta en arteBA.
En el vernissage de Marta Minujín se reencontraron varios argentinos radicados en el exterior que recordaban los tiempos del Instituto Di Tella. Las evocaciones continuaron en el Palacio Ortiz Basualdo. El embajador de Francia en la Argentina, Jean-Michel Casa, estrenó la residencia recién restaurada para recibir al presidente de La Maison Rouge de París, el coleccionista Antoine de Galbert, fundador de la institución que planea dedicarles una gran muestra a los artistas porteños. El ministro de Cultura de la Ciudad, Hernan Lombardi programó para junio de 2015 la gira del arte contemporáneo de Buenos Aires a La Maison Rouge, espacio inaugurado en 2004 en el boulevard de la Bastille y, con el rigor de sus exposiciones, ganó rápidamente un lugar en la agenda de París. Su eficaz directora, Paula Aisenberg, es argentina y ya bautizó la muestra: se llamará Mi Buenos Aires. Entre uno y otro brindis se supo que muy pronto, el mes próximo, varios artistas argentinos llegarán a París. La galería Xippas le dedicará una muestra a las estrellas que supo descubrir Ruth Benzacar en su sede del barrio Le Marais. Y justamente, la curadora es Albertine de Galbert. En la embajada estaban Yuyo Noé, Julio Le Parc, Anne Monier, Estela Totah, Diana Saiegh, Julia Converti, Gyula Kosice, Virgilio Tedín Uriburu, Alexandra de Royere, Teresa Anchorena, Victoria Noorthoorn, Alejandro Corres, Eugenia y Eduardo Grüneisen, Norberto Frigerio, Gabriela Urtiaga, Pedro Aparicio, Agustina Blaquier, Martín Lucas, Jean Louis Larrivière, Marga Macaya, Esteban Tedesco y Sofía Lanusse.
Antes del cóctel inaugural de la Feria el banco Citi recibió a sus clientes y a un grupo de invitados en un pre opening. Una hora antes, Eduardo Costantini había elegido, junto a Victoria Giraudo, la obra de Margarita Paksa (25.000 dólares) que el Citi le donó al Malba. Así, para disfrutar antes que nadie de las emociones estéticas y elegir alguna obra, estaban con el CEO del banco, Gabriel Ribisich, Alec Oxenford, Facundo Gómez Minujín, Clarisa Estol, Eduardo Elsztain, Andres Brun, Juan José Cattaneo, Joaquín Rodríguez, Abel Guaglione, Guillermo Navone, Inés y Edmundo Tonconogui, Canela y Andrés von Buch, Felisa Larivère, Ximena Elizalde, Erica Roberts, Wood Staton, Adriana Rosenberg, Guillermo Rivaben, Paolo Roca, Lucrecia Palacios Hidalgo, Pat y Juan Vergez, Andreas Keller y Magdalena Cordero, Teresa Gowland y Miguel Frías.
Entretanto, el megamillonario del real state de origen cubano, Jorge Pérez, encantado con el arte argentino, recorría la feria y hablaba con los artistas. Pérez, radicado en Miami desde los años 60, tiene un museo propio que lleva su nombre con obras de Lam, Matta, Rivera y muchos contemporáneos y contó con orgullo que los arquitectos suizos Herzog y De Meuron diseñaron el edificio. Hernán Lombardi llegó temprano la tarde del corte de cinta, conversó con Jorge Pérez sobre la exposición de argentinos que ambos planean presentar en Miami, en el mes de diciembre, cuando se inauguren las ferias Art Basel y Pinta. ¿Será Marta Minujín la reina del envío? La pregunta quedó flotando.
Vamos a terminar con un chiste de un personaje clásico.
Cuando Jaimito se hizo adolescente, una mañana su padre decidió enfrentarlo a la verdad de la vida y le preguntó:
-Jaimito, ¿vos sabés qué es lo que hacen un hombre y una mujer cuando se quieren mucho y están enamorados?
-A ver... ¿qué hacen, papá? --responde Jaimito.
-Bueno, yo te voy a explicar... Cuando un hombre ama mucho a una mujer...
-¡No, papá, basta! No sigas hablando...
-Pero, querido, son cosas que tenés que saber... Vos ya te estás haciendo grande y...
-¡Basta, basta! -repite Jaimito, tapándose los oídos.
-Pero, Jaimito... ¿qué te pasa? ¿Por qué te ponés así?
-Porque primero Papá Noel no existía, después los Reyes Magos no existían, después el Ratón Pérez tampoco existía. Si ahora me decís que el sexo tampoco existe me suicido.



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