29 de julio 2014 - 00:00

Chatarra y acciones

Chatarra y acciones
Transitamos un mercado en el que una empresa que se llama "El pollo loco" ve crecer el precio de sus acciones más del 80% en sus primeros tres días de vida como cotizante. Puede no parecer mucho, pero lo es si tenemos en cuenta que se trata de una "fast food", no de una firma "puntocom", y que de la mano del 0,13% que ganó ayer al cerrar en 16.982,59 puntos, el Promedio Industrial retrocedió el 0,61% en el ínterin. De otro lado tenemos las declaraciones de "magos del mercado" como Marc Faber advirtiendo sobre una caída del precio de las acciones norteamericanas del 20%-30% para octubre; Mark Cook, quien prevé un desplome del 20% o más dentro de los próximos doce meses, o Andrew Smithers alertando que el mercado bursátil está viviendo la tercera mayor burbuja de la historia (la sobrevaluación sería del 50% al 80%; no pone fecha para la "explosión").

Antes de desestimar estas opiniones -todo lo que sugerimos es que las analice-, recuerde que los tres son grandes admiradores o asesores de carteras, con rendimientos históricos por encima del promedio y han estado entre los pocos que previeron los cracks de 1987, 2000 y 2007. Aunque los anteriores no lo mencionan entre sus argumentos, uno de los eventos que más nerviosismo está causando últimamente es la huida de los "bonos chatarra" hacia los "treasuries" y el efectivo (los títulos "high yield" eran históricamente una inversión "profesional", pero en los últimos tres años se estima que sus tenedores pasaron a dividirse casi mitad y mitad entre minoristas y profesionales). Con dos semanas consecutivas de retiros, por u$s 4.800 millones, los fondos que invierten en estos títulos están viviendo la mayor huida mensual de inversores en un año, lo que explica que la "tasa chatarra" (medida por Barclays) pasara en tres semanas del 4,8% a más del 5,2%, mientras la tasa equivalente en treasuries pasó del 2,55% al 2,49%.

Más allá de las implicancias que este incremento del "precio del riesgo" tenga para los bonos de países emergentes, para las acciones no resulta mejor (los "Junk", respaldados apenas con la "chatarra" de las empresas, son vistos como el "extremo" más riesgoso -con lo bueno y lo malo- de la inversión bursátil).

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