7 de enero 2009 - 00:00

Chávez cambia el gasoducto a Bs. As. por un rally

Hugo Chávez
Hugo Chávez
El derrumbe del barril de petróleo de 140 a 50 dólares (ayer, y por el conflicto en Gaza, si no, estaría en 35) produjo en Hugo Chávez un efecto disuasivo: en vez de un megagasoducto, o de un tren bolivariano que recorra Latinoamérica, el venezolano espera a Cristina de Kirchner con una propuesta menos ruidosa.
Con algún contagio por el Dakar que se corre entre la Argentina y Chile, Chávez propondrá la realización de un rally que una Buenos Aires con Caracas. Sería, más de 60 años después, la reedición de «la Caracas», supercompetencia que se realizó en 1948.
Otra vez, sabiéndolo o no, Chávez se aproxima a Juan Perón, a quien se acercó por primera vez a principios de los 90 cuando como militar golpista se encontró en Buenos Aires, y trabó un vínculo amigable, ya discontinuo, con otro uniformado de su condición: Aldo Rico.
El Gran Premio de América del Sur se largó el 20 de octubre del 48, recorrió 9.575 kilómetros, y fue ganado por Domingo Marimón, apodado «Toscanito», que recorrió las 14 etapas de la carrera en 118 horas, 37 minutos y 18 segundos, a una velocidad promedio de 80,726 km/h.
Iniciativa
No sin sorpresa de los diplomáticos argentinos, entre los temas para la cumbre bilateral que Cristina de Kirchner mantendrá con Chávez, a partir del miércoles 14, en Caracas, la delegación venezolana incorporó una «iniciativa» para la realización de un rally Buenos Aires-Caracas.
Así como el Gobierno se entretuvo en anunciar -lo hizo la Presidente en persona- que el Dakar se correría en la Argentina, quizá al regreso de Venezuela se anime a prometer que en los próximos meses, en conjunto con Chávez, se organice un segundo «Gran Premio de América del Sur».
¿Coparticiparán de esa aventura automovilística a Lula Da Silva? Como método de contención, Buenos Aires y Brasilia han aceptado sistemáticamente todas las propuestas, hasta las más insólitas, elevadas por Chávez. El gasoducto del sur, el tren bolivariano y Tele Sur, entre otros muchos.
Contenedor
Todo sea por mantener en calma al venezolano y mostrarse amables y bondadosos con él para evitar intromisiones como las que, por caso en la Argentina, hizo a través de sus embajadores repartiendo subsidios y aportando a la supervivencia política de grupos y partidos políticos, no todos amigos de Kirchner.
¿Acaso un sector que abandonó el kirchnerismo tiempo atrás no tiene, casi como demiurgo a la distancia, a Chávez? ¿O, por otro lado, un partido, histórico aunque minoritario, no mantiene un vínculo oficial con Caracas que le reporta beneficios y mensualidades?
Por estos días, apareció un elemento siempre candente y sensible respecto de Chávez: la crisis en Medio Oriente, sobre lo que el venezolano ha tomado abiertamente postura. Es más: llegó, meses atrás, a viajar a Irán.
El abrazo contenedor de Cristina y Lula a Chávez será la continuidad del encuentro que, en 2008, mantuvieron en Buenos Aires, en el que el venezolano volvió a proponer la conformación de un Bando del Sur que funcione como entidad continental: un FMI sureño.
Fuera de agenda, lejos de los flashes, Cristina de Kirchner podría sondear a Lula da Silva sobre cuál será su posición respecto de la proclamación de Kirchner en la UNASUR, tema sober el que Rafael Correa planea volver a embestir en estos días. Lo tomó casi como una obsesión personal.

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