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Chávez mueve todo su aparato para controlar el Congreso
Ante el reto que le impone una oposición más activa que nunca, Hugo Chávez le ha puesto el cuerpo a la campaña para las elecciones legislativas (izquierda). Militantes de ambos polos políticos se disputan los votos de los últimos indecisos (derecha).
En la convocatoria de 2005, la oposición desistió de presentar sus listas ya que consideraban que el sistema electoral no era confiable, por lo que finalmente el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se apoderó del Parlamento, lo que evidenció el grave error estratégico del antichavismo.
Los altos índices de popularidad del mandatario por entonces eran indiscutidos, pero en la actualidad el aval a su Gobierno ha perdido puntos a raíz de la incesante ola de violencia, la crisis energética y el desempleo, aunque la figura de Chávez sigue concitando una adhesión significativa.
Este presente recesivo, iniciado en 2009 por la caída de los precios del petróleo, es aprovechado al máximo por los detractores del mandatario, que se agruparon en torno a la Mesa de la Unidad Democrática.
Frente opositor
Una treintena de organizaciones políticas consiguió construir, con serias dificultades, un discurso y una única lista de candidatos de cara a estos comicios. La apuesta de este conglomerado político es ganar entre 60 y 70 de los 165 escaños, como base para pelear la presidencia en 2012. Los sondeos van en ese sentido.
Las últimas encuestas otorgaron una leve ventaja al oficialismo frente a las fuerzas «antichavistas». Según Luis Vicente León, director de la consultora Datanálisis, el PSUV cuenta con el 52% de las preferencias de voto, frente a un 48% de la oposición.
Por su parte, la empresa GIS XXI, afín al oficialismo, vaticinó en su proyección de resultados un 52,6% a favor del PSUV y un 47,4 para sus detractores. Su presidente, el ex ministro Jesse Chacón, señaló que según un estudio en el que se incluyen datos de anteriores comicios, el escenario más probable de reparto de escaños daría 110 diputados al PSUV y 55 a la oposición.
De confirmarse esta posibilidad, el oficialismo obtendría los dos tercios de los 165 escaños, es decir la mayoría cualificada necesaria para controlar la Cámara y emprender reformas en las instituciones.
No obstante, el oficialismo también debe hacer frente a la propuesta del partido de izquierda Patria Para Todos (PPT), que se presenta como alternativa a la extrema polarización que se vive en el país.
Ante este panorama, el PSUV puso en marcha toda su maquinaria para defender su hegemonía en la AN. Freddy Bernal, dirigente del PSUV y candidato a diputado por un circuito de Caracas, precisó que el jueves el partido oficialista «cerrará la campaña nacional» con caravanas y actos proselitistas en todos los circuitos electorales del país, en una jornada denominada «el remolino, el torbellino bolivariano».
Obligación
«Hay que ganar el 26 de setiembre, primero porque en la calle se siente que somos mayoría, pero también porque es una obligación recuperar la patria, reencaminarla por la Constitución y la legalidad», declaró la líder opositora Delsa Solórzano.
El bloque opositor reconoce que la decisión de marginarse de los comicios fue un error. Desde 2005 vieron cómo la AN conce-día a Chávez poderes excepcionales para le-gislar o cómo los diputados aprobaban sin obstáculos numerosas leyes para fortalecer el llamado «socialismo del siglo XXI». «Tenemos que ir todos a votar juntos; somos mayoría», declaró ayer la candidata María Corina
Machado.
El domingo, el presidente Chávez formuló un llamado a respetar los resultados de las elecciones y aseguró que la oposición lo acusa de estar preparando un fraude. «Como jefe de Estado que soy debo hacer un llamado a todas las fuerzas políticas, empezando por las mías, sobre las cuales no tengo ninguna duda, de que reconoceremos los resultados de las elecciones», declaró durante una cadena nacional de radio y televisión.
«Me acusan de que estoy preparando un fraude, que ya el Consejo Electoral está listo para hacer el fraude. Eso es algo muy peligroso, porque ya sabemos lo que viene. No reconocer un resultado que pudiera ser adverso para algunos, entonces se canta fraude y se llama a la violencia», insistió.
Un total de 2.719 candidatos disputarán las preferencias de 17,5 millones de votantes para elegir 165 diputados (110 nominales y 52 por listas, y 3 representantes indígenas), así como 12 legisladores en el Parlamento Latinoamericano.
Agencias ANSA, EFE, AFP, Reuters y DPA


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