6 de marzo 2014 - 00:00

China elige sacrificar su crecimiento para emprender reformas

Pekín - El primer ministro chino, Li Keqiang, anunció un aumento del presupuesto militar para este año en un 12,2%, al tiempo que intentará un difícil acto de equilibrio entre crecimiento rápido y "dolorosas" reformas, señaló ayer al inicio de la Asamblea Popular Nacional anual en Pekín.

Pese a la debilidad económica de China, el jefe de Gobierno confirmó el objetivo de crecimiento para este año de un 7,5% (frente al 7,7% de los dos años anteriores) con una inflación anual de los precios al consumidor de alrededor del 3,5%.

En su primer informe sobre el estado de las cuentas, el nuevo primer ministro anunció restructuraciones drásticas y reformas financieras de apertura a la economía de mercado. "Las reformas en China alcanzaron una fase crucial", dijo Li Keqiang ante los casi 3.000 delegados reunidos en el gran Salón del Pueblo, entre ellos el presidente Xi Jinping y otros líderes del partido, advirtiendo de "problemas arraigados profundamente" y de una fuerte presión al descenso de la economía.

En 2013 y 2012 el crecimiento anual chino cayó al 7,7%, el más bajo desde 1999. "La recuperación de la economía sigue marcada por la inestabilidad y la incertidumbre", sostuvo el premier, que sigue aspirando a un "crecimiento moderado".

Pese a la ralentización económica, China aumentó su presupuesto militar en un 12,2% a 808.000 millones de yuanes (130.000 millones de dólares), lo que fue interpretado como un signo de tensión entre China y sus vecinos y con Estados Unidos.

"China apoyará enérgicamente su soberanía, seguridad e intereses", explicó Li, que describió a su país como "un poder responsable" que jugará "un rol constructivo en la resolución de temas globales y conflictivos".

El déficit presupuestario escalará en 150.000 millones a 1,35 billones de yuanes, un 2,1% del Producto Bruto Interno (PBI), el mismo que el año pasado.

Sin embargo, los expertos reaccionaron con escepticismo a las perspectivas de crecimiento. Jörg Wuttke, asesor de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señaló que el descenso del objetivo de crecimiento es una señal de que la cúpula de China aceptó un crecimiento más lento, lo que prueba que China prefiere las reformas "a cualquier precio".

Pese al escepticismo de los economistas, Li Kekiang insistió: "Las reformas tienen este año la máxima prioridad". Estarán centradas en restructuraciones para dar al mercado un "papel esencial", como decidió el partido durante un pleno en noviembre. El consumo interno debe ser el "motor más importante de la economía", lo que tendría como consecuencia cambios estructurales.

Las inversiones estatales y privadas seguirán desempeñando un papel importante, que crecerán un 17,5%, frente al 19,6% de 2013, según se desprende del informe del primer ministro. Serán prioritarias las reformas en el sector financiero: China continuará liberalizando los tipos de interés, concediendo más competencias a los institutos financieros para fijar las tasas.

El margen de cotización de la divisa china se amplía y el curso del yuan (renminbi) se mantiene a un "nivel equilibrado y adecuado", dijo Li Keqiang. China quiere seguir avanzando hacia una convertibilidad. En la sesión de la Asamblea, que durará nueve días, se debatirán también políticas para combatir la corrupción, alentar los negocios privados, controlar la inflación, llevar los beneficios del desarrollo a las áreas rurales y promover la estabilidad social.

Agencia DPA

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