Visiblemente frustrado, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, reconoció ayer que las conversaciones entre ambos bandos, que él mismo logró relanzar el año pasado tras un largo estancamiento, se encuentran en "un momento críEsta reconciliación es una de las apuestas fuertes del Gobierno de Barack Obama en su política internacional desde su primer mandato -iniciado en 2009-, tanto por su simbolismo como por la posibilidad de que un acuerdo sirva para mermar otras tensiones, como la del Líbano, Irán y la amenaza del terrorismo islamista.
Al reanudar el proceso, en julio del año pasado, Benjamín Netanyahu se comprometió a liberar a 104 presos palestinos, y Mahmud Abás (Abu Mazen), descartó buscar un mayor reconocimiento en la ONU para Palestina, que en 2012 fue incorporado como Estado observador por la Asamblea General del organismo.
Plazos
La agonía de las conversaciones, que hasta ahora no habían permitido avances, comenzó la semana pasada, cuando Israel se negó a liberar a la cuarta y última tanda de reos -26 en total- excusándose en la falta de compromiso de la AP de continuar el diálogo más allá del plazo máximo, fijado para el 29 de este mes. En respuesta, el Gobierno de Abás pidió esta semana a la ONU la adhesión de Palestina a 15 convenciones y tratados internacionales (ver nota aparte), y el mismo día Israel anunció nuevos planes de expansión de sus colonias en tierras palestinas en Cisjordania.
Convocados de urgencia por el enviado de Kerry a la región, los negociadores israelíes y palestinos culminaron ayer a la madrugada una reunión de nueve horas en la que ambas partes, lejos de acercar sus posiciones, las endurecieron aún más, informaron los diarios israelí Haaretz y Jediot Aharont.
En el encuentro, la delegación israelí notificó a la palestina que cancela la acordada liberación de más presos con el fin de "revisar" el proceso, a menos que retire la solicitud de la ONU.
En presencia del enviado estadounidense, Martin Indyk, la ministra y negociadora israelí, Tzipi Livni, amenazó a los palestinos con "sanciones", a lo que su colega palestino, Saeb Erekat, respondió amenazando con "perseguirlos como criminales de guerra en todos los foros internacionales", según Haaretz.
Unas horas después, tras una reunión del Comité Central de Al Fatah, el partido de Abás, la presidencia palestina hizo pública la propuesta que Erekat llevó al encuentro nocturno con los israelíes, en la que ponen hasta ocho condiciones nuevas para la reanudación del diálogo.
Según el documento, la AP exige un "compromiso escrito" de Netanyahu en el que reconozca las fronteras de 1967 y Jerusalén Este como capital, una vieja demanda a la que Israel se niega. También demandan la excarcelación de 1.200 presos, entre ellos el exsecretario de Al Fatah en Cisjordania, Maruán Barguti, que cumple cinco cadenas perpetuas, o Ahmed Saadat y Fuad Shubaki, del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), condenados por el asesinato de un ministro israelí.
Otra de las condiciones palestinas es el final del bloqueo a Gaza y la suspensión de la construcción en Jerusalén Este, y en la quinta demandan que el Ejército israelí cese sus actividades en las zonas A de Cisjordania (bajo control de la AP desde 1994) con el fin de llevar a cabo "detenciones o asesinatos".
También piden el control de las "zonas C" (bajo jurisdicción israelí) y el retorno a Cisjordania de un grupo de milicianos que se refugiaron en 2002 en la Basílica de la Natividad, deportados desde entonces a países europeos, entre ellos España.
"¿Quieren un compromiso escrito? Aquí lo tienen: Jerusalén Este nunca será su capital", aseguró el ministro de Economía, Nafatlí Bennet, del partido ultraderechista Hogar Judío, en un desafiante mensaje en su página de Facebook.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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