9 de abril 2009 - 00:00

Cobista pide que el kirchnerismo cumpla todo lo que prometió

El kirchnerismo «nunca buscó consenso», asegura la ex ministra de Economía de Mendoza de Julio Cobos, Laura Montero. La actual diputada nacional es estrechísima colaboradora del vicepresidente de la Nación, cuya fundación, Consenso para el Desarrollo Argentino (CODA), dirige. Ocupa el segundo lugar en la lista de candidatos al Senado en el marco de un acuerdo entre el cobismo, el radicalismo y parte del PJ mendocino. En diálogo con Ámbito Financiero asegura que Cobos tiene calidades de estadista y amplitud de convocatoria, y expresa su desilusión por las promesas incumplidas de la actual gestión.

La diputada cobista Laura Montero busca ahora una banca en el Senado reclamando que el kirchnerismo, al que se opuso siempre en el Congreso, cumpla lo que prometió hacer y no hizo.
La diputada cobista Laura Montero busca ahora una banca en el Senado reclamando que el kirchnerismo, al que se opuso siempre en el Congreso, cumpla lo que prometió hacer y no hizo.
Periodista: ¿Se logró en Mendoza la unidad del radicalismo?

Laura Montero: Sí, en realidad es un frente más amplio, que incluye a parte del peronismo, una lista abarcativa, porque Cobos tiene hoy una capacidad de captación y un capital político mucho más amplio que el radicalismo.

P.: ¿A qué atribuye esas adhesiones?

L.M.: La sociedad vio en él una imagen de honestidad. Y tal vez a través de él ve también que la política puede ser una herramienta de transformación. Él ha captado a una sociedad que estaba ávida de cambios en el estilo de la dirigencia. Tal vez su simpleza y su forma de buscar siempre cercanía con las demandas sociales y con la gente: eso que tiene que tener un estadista.

P.: ¿Cómo era la relación en la Concertación Plural con el kirchnerismo?

L.M.: Muy difícil, desde la primera sesión. Porque tuve que votar en forma negativa en el caso de la condena a Estados Unidos por la valija de Antonini Wilson. Era una injerencia en un tema judicial. Cuando asumí, yo ya venía enfrentando algunos problemas con el Gobierno nacional: energía, INDEC; sabían que yo no era obsecuente y que veníamos a tratar de aportar desde las diferencias. Fue difícil, porque casi nunca hubo espacio para insertar modificaciones en los proyectos oficiales. No se buscaba el consenso previo.

P.: ¿Y cómo viven el «no trato» a Cobos?

L.M.: Cuando se dio la Concertación, Cobos estaba en una posición difícil dentro del radicalismo, pero Kirchner también tenía una posición distinta dentro del peronismo. Él había propuesto un modelo nacional, lo que dijo la Presidente al asumir. Calidad institucional, desarrollo económico, inclusión social; nadie objetaba los grandes principios de ese primer discurso. Nuevos liderazgos para construir sobre una base republicana, soberana y fuerte. Kirchner hablaba de la falta de representatividad de los partidos convencionales, por eso la Concertación. Pero enseguida él asume como presidente del PJ y deja esta ala concertadora al margen. Después del voto de Cobos, fue más duro todavía.

P.: ¿Qué medidas tomarían ustedes para cumplir con el ideario original de la Concertación?

L.M.: La cuestión institucional debe construirse sobre la base de los principios de la Constitución que habla desde el inicio de un país representativo, republicano y federal. No hay más que respetarla. Eso implica dialogar con los sectores de la sociedad que sea necesario, cosa que no se hace. Está demostrado en el Presupuesto y en la coparticipación que ha habido cada vez más una lógica de la acumulación de los recursos nacionales sin una adecuada participación provincial. Del mismo modo se maneja la obra pública. Alberdi hablaba de participación, moderación, equilibrio y control de los poderes. Y esto no se da cuando existen superpoderes, un Consejo de la Magistratura que responde al Ejecutivo, una Justicia sin presupuesto adecuado. Otra cosa que afecta a la calidad institucional es el manejo de la información pública. Lo que se hace con el INDEC o con los organismos de control. Todo esto debería estar funcionando si queremos calidad institucional y previsibilidad.

P.: La fundación que preside ¿apunta a preparar un gabinete y un programa?

L.M.: Un movimiento político no puede descansar solamente en una estructura partidaria, sino sobre una fuerte y sólida base conceptual de hacia dónde ir y cómo hacerlo: entonces le propuse al ingeniero Cobos crear una fundación para trabajar en el diseño de matriz de política pública para el mediano y largo plazo, para la Argentina que queremos construir. Buscamos participación y consenso en la elaboración de las políticas públicas. Paralelamente, se van a ir buscando cuadros técnicos y formando cuadros políticos, con un criterio federal.

P.: ¿Cuánto hace que trabaja con Cobos?

L.M.: Yo no tenía participación política anterior, ni afiliación partidaria, aunque mi padre, Rodolfo Montero, fue subsecretario de Salud Pública durante la presidencia de Raúl Alfonsín. Cobos me convocó para ser ministra de Economía, en el año 2003.

P.: ¿La política la desilusionó?

L.M.: Para la gente que sostiene ideales, tiene aptitud para generar cambios y es consecuente con sus principios, la política es muy apasionante. Con los cambios que se están dando en el mundo, hay una gran oportunidad para la Argentina. Es todo un desafío.

P.: ¿Cómo ve la gestión de Cristina?

L.M.: Lamentablemente, ella no pudo ser consecuente con su discurso inicial. Siento cierta desilusión por el potencial que tenía. El Gobierno ve todo bajo tres lógicas: la de la negación sistemática de la realidad -los números de la economía, los números del INDEC-; la de la acumulación, de recursos y poder para sostenerse en este círculo; y la lógica de la sustitución, de la identidad, de los medios, de los poderes del Estado. Y esa prepotencia de las mayorías. Nunca pensé que eso podía llegar a los extremos que hemos vivido.

P.: ¿Las próximas elecciones pueden poner fin a ese hegemonismo?

L.M.: Puede haber un cambio y que al menos se modere esta conducta tan hegemónica. Lo adecuado sería que el Ejecutivo volviese a su discurso inicial. Sería todo un aprendizaje y estaría bien para la Argentina.

Entrevista de Claudia Peiró

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