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Coimas tumban a ministra clave de Lula y complican a Rousseff
Luiz Inácio Lula da Silva, junto a la renunciante jefa de la Casa Civil, Erenice Guerra, en una ceremonia en el Palacio Planalto, en agosto pasado. El presidente fue fulminante ayer con su ex colaboradora.
La denuncia hecha pública entre el fin de semana y ayer por la prensa paulista indicó, de acuerdo con fuentes empresariales, que Israel Guerra, hijo de la hasta ayer jefa de la Casa Civil (gabinete), está acusado de pedir coimas a una compañía para agilizar la liberación de un crédito del banco público BNDES, que no se concretó.
Guerra asumió como ministra coordinadora cuando su ex jefa, Rousseff, renunció al cargo para dedicarse a la campaña electoral. La ahora ex funcionaria negó los cargos en una carta leída por el portavoz de Lula en el Palacio del Planalto.
La última encuesta del Instituto Datafolha de ayer indicó que la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) obtendría el 3 de octubre el 51% de los votos contra el 27% del opositor José Serra, con lo cual ganaría sin necesidad de balotaje.
«Cuando uno está en la máquina pública, no tiene el derecho de equivocarse. Si nos equivocamos, hay que pagar. Sólo hay una hipótesis de no ser investigado en mi Gobierno: no cometiendo errores», dijo ayer Lula al sitio de noticias IG-Último Segundo, minutos antes de conocerse la renuncia de Guerra.
El presidente agregó en esa entrevista: «En estos casos yo tengo que tener cautela, ver lo que es verdad, lo que me dice la persona de mi confianza. Erenice prestó servicios inestimables al país».
Rubén Quícoli, de la empresa EDRB, afirmó ayer a Folha de S. Paulo que el hijo de la ex ministra, Israel Guerra, le exigió el pago de una comisión del 5% para facilitar un crédito del BNDES. Las acusaciones publicadas se agregan a otras, aparecidas el fin de semana en la revista opositora Veja, que relacionaron a Guerra con el cobro de comisiones a una empresa aérea que firmó un contrato con el Estado.
«Por tener formación cristiana no deseo ni para el peor de los enemigos que pase por una campaña de descalificaciones como las que se hicieron contra mí y mi familia», indicó la carta que Guerra le presentó a Lula.
La ahora ex funcionaria atribuyó su salida al fragor de la campaña electoral por parte de la oposición, que necesita recuperar puntos en los sondeos ante la candidata del Gobierno más popular de la historia del país.
«Las pasiones electorales no pueden justificar todo. Preciso paz y tiempo para defender a mi familia y hacer que la verdad prevalezca», puntualizó, y agregó que en los últimos días se publicaron artículos y «mentiras» en su contra, a las cuales trató de responder «una por una».
Algunos de los supuestos ilícitos cometidos con la complicidad de Guerra ocurrieron cuando ella era viceministra de la Casa Civil y Rousseff era la ministra más poderosa del Gobierno de Lula.
Por eso dirigentes opositores pidieron investigar a Rousseff también. Ésta negó tener nexos con la denuncia. «No estoy involucrada en este caso. Hay que probar lo que se hizo, no lo que alguien no hizo. Tomé conocimiento del caso por la prensa y si es verdad lo que se dice, se requiere una investigación rigurosa», dijo Rousseff a periodistas.
Tanto el presidente del PT, José Eduardo Dutra, como Rousseff evitaron vincular este asunto a la campaña.
«Una cosa es este caso y otra es la campaña electoral. Considero que Erenice tomó la actitud más correcta porque es bueno que la autoridad se aleje del cargo para garantizar una investigación», evaluó Rousseff sobre su ex colaboradora.
«Si fuera verdad la denuncia, sería el proyecto de energía más caro del país y si el BNDES lo rechazó hizo muy bien. Esta historia se parece a aquella historia de compra y venta de terrenos en la Luna», evaluó Rousseff en Río de Janeiro.
En Campinas, ciudad donde está ubicada la empresa que denunció el pedido de comisiones por parte del hijo de Guerra, el candidato José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), cargó contra el Gobierno y afirmó que el episodio va más allá del debate electoral.
«No son denuncias de tono electoral y la prueba de ello es que se tuvo que ir esta todopoderosa ministra», dijo sobre Guerra, quien había quedado a cargo de gran parte de las obras de infraestructura que son bandera de Lula y de Rousseff.
Para Serra, éste «es un problema serio de funcionamiento del Gobierno e implica la necesidad de una investigación».
Agencias ANSA, AFP, DPA y EFE


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