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Colmo: gremios apoyan los 500.000 despidos ordenados por Castro
Raúl Castro
«Estamos conscientes de que sobre el proceso de reordenamiento de las plantillas y el empleo existen muchas preocupaciones por parte de los trabajadores y de nuestra población», señaló ayer el secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC, única), Salvador Valdés, citado por el diario del régimen Juventud Rebelde.
Valdés, también miembro del Buró Político del Partido Comunista (PCC, único), destacó que, «como expresara Raúl (Castro), la revolución no dejará a nadie desamparado», y denunció que «los enemigos de la revolución han amplificado y manipulado, y están tergiversando» el ajuste laboral, en su doble rol de sindicalista y burócrata oficial.
La CTC salió así al paso a la incertidumbre que desató el anuncio del recorte de aquí a marzo de 2011 de 500.000 empleos, de los más de un millón que el Gobierno prevé eliminar para elevar la productividad del trabajo, un lastre de una economía asfixiada, controlada en el 95% por el Estado.
Como si fuera un técnico de un organismo multilateral o de un centro de estudios de Wall Street o la City porteña, el dirigente pidió a los sindicatos explicar a los trabajadores «la necesidad impostergable de aplicar» el ajuste como parte de «la actualización del modelo económico cubano».
La corrupción cotidiana, la falta de incentivos en el trabajo, los bajos salarios, la falta de ejemplaridad de las autoridades y el embargo estadounidense vienen socavando, hace al menos dos décadas, la economía del país. Desde la caída del bloque soviético, los cubanos tratan de ingeniárselas para emprender actividades cuentapropistas, pero son perseguidos por el régimen comunista, o bien deben pagar «peajes» a los guardianes del castrismo.
La reducción de medio millón de empleos, sin la planificación debida en una sociedad que perdió la noción del progreso, generó incertidumbre entre los cubanos.
Sin dudas, la economía de la isla necesita drásticos cambios y probablemente lo decidido por Raúl Castro sea inevitable, pero a la vez
denuncia que el Gobierno comunista demoró años un cambio que hubiera podido ser más planificado y menos doloroso.
«No hay ningún cambio en la política de la revolución ni en los objetivos que nos proponemos en la construcción del socialismo» y el «empleo continúa formando parte de la política social y económica de nuestro Estado», afirmó Valdés, aunque aclaró que se cambian «tratamientos laborales y salarios, y formas de empleos».
«No se trata de que el Estado se encargue de ubicar a cada uno, tras varias ofertas laborales y con protección salarial indefinida», precisó en referencia a la política que aplicó el Gobierno durante años de enviar a sus hogares a los trabajadores cesantes, con 60% del salario.
Para contener a los 500.000 nuevos desocupados, Cuba ampliará la pequeña y mediana empresa cooperativa. Un documento que circula entre dirigentes del Partido Comunista señala que la expansión de la iniciativa privada permitirá crear 450.000 empleos no estatales en 2011, y que el Gobierno proyecta entregar unos 250.000 permisos de trabajo «por cuenta propia» (pequeños negocios), que deben pagar impuestos. Es probable, pero como a veces denuncia la izquierda con razón, los papers de laboratorio pueden fallar.
Agencia AFP


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