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Cuando comentamos su anual 2017 advertimos que iniciaba un "nuevo camino", y "que con el cambio en el control societario y la integración del nuevo directorio (Disal SA/Tersuave, había adquirido a la francesa Cromology el 90,95% del capital accionario el 6/2/18) apunta ahora a recuperar los niveles de actividad perdidos, buscando optimizar la rentabilidad de sus procesos y negocios, fidelizando los canales de distribución a través de una mejora en el servicio -más que por el diferencial de precios- aprovechando las sinergias entre ambas sociedades sin que se produzca una pérdida de identidad". Colorín es una empresa que hace años viene perdiendo dinero y cuya puesta a punto además de "plata" requerirá algo más importante: tiempo. Por ahora el aporte más significativo y urgente de Disal viene por el lado financiero, viabilizando la sociedad en el corto plazo (no podemos soslayar aquí que el escenario económico cuando se tomó la decisión de adquisición y el de ahora son muy distintos). De todas formas no será hasta pasado al menos un año que los estados contables comiencen a reflejar los cambios de base, por lo que cualquier conclusión a partir de ellos debe ser tomada con extremo cuidado. ¿Qué nos dice este primer trimestre? Que produjo un 6% menos de litros de pintura y vendió 17% menos que un año antes. A pesar de esto, los ingresos crecieron 14%, que con costos apenas 4% mayores le dejaron un bruto de $59 millones, 38% más que en 2017. Si bien contuvo el incremento de los gastos operativos a 12% por su magnitud queda con $4 millones en contra que luego de la carga financiera le significan un neto de $ 11.449.000 en contra. Como consuelo, esto es 35% menos que lo que perdía en año antes (mejora en 10 pts. a la inflación).
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