16 de noviembre 2012 - 00:00

Combina continuidad y renovación

Xi Jinping es hijo de un «héroe revolucionario» y, por lo tanto, uno de los «príncipes rojos», la aristocracia que gobierna China.

De 59 años, probablemente se mantenga por diez años como secretario general del PCC que heredó, como ya ocurrió con Hu Jintao, a quien también sucederá en el cargo de presidente de la República Popular China en marzo.

La receta que aplicará durante su mandato es desconocida, por lo que los analistas no han sido capaces de adelantar sobre qué eje girará su Gobierno. Sólo un puñado lo calificó de «reformista moderado».

Su esposa, Peng Liyuan, una famosa cantante que tiene el rango de general del Ejército, es más popular que él en el país, y la pareja tiene una hija que estudiaría en Estados Unidos, en la Universidad de Harvard, bajo un nombre falso.

Su padre, Xi Zhongxun, fue uno de los fundadores de las guerrillas comunistas en el norte de China. Víctima, como tantos otros, de la Revolución Cultural de Mao (1966-1976), fue rehabilitado en los años 80 con el retorno al poder de Deng Xiaoping.

Como millones de escolares y estudiantes universitarios, incluidos los ex «guardias rojos» de la Revolución Cultural, Xi Jinping fue enviado a los 15 años al campo, a Shaanxi (norte), para ser «reeducado» por los campesinos. Fue allí que fue admitido en las filas del Partido, en 1974.

En 1975 fue admitido en la prestigiosa Universidad de Tsinghua, donde se graduó en ingeniería química.

Durante los años ochenta, como mando intermedio en Hebei, visitó Iowa, en Estados Unidos, para estudiar su sistema agrícola.

Fue gobernador de Fujian en 2000, jefe del Partido en Zhejiang en 2002, dos provincias costeras que están entre las más destacadas del «milagro económico» local.

En 2007 fue llamado por Hu para que ponga orden en la ciudad de Shanghai, donde el líder del Partido, Chen Liangyu, a quien sustituyó, fue barrido por un vasto escándalo de corrupción.

En octubre de 2007, durante el 17º Congreso del PCC, entró en el Comité Permanente del Buró Político, en el «centro de poder».

Tras ser el sexto de los nueve miembros del Comité Permanente, en marzo de 2008 es promovido a vicepresidente del Estado chino, y, en octubre de 2010, a vicepresidente de la poderosa Comisión Militar del PCC, una promoción que lo confirmó como heredero.

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