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Comer en la terminal de Retiro es más caro que en Puerto Madero

Es que mientras en un kiosco dentro de la terminal una golosina (Vauquita) sale $ 8, en cualquiera de sus competidores de la zona se consigue por $ 5, los ejemplos se multiplican con las bebidas de 500 ml que rondan entre los $ 25 y $ 30, alfajores que se pagan hasta $20, el doble de su valor real.
No se trata de una novedad: en el Aeroparque Jorge Newbery, la constante denuncia de los viajeros logró que dos semanas atrás el Gobierno dispusiera una lista con Precios Cuidados. La reducción de costos en los productos que componen la canasta es de un 28% en promedio, logrando así tener cifras más accesibles. Pero esta realidad parece estar muy lejana a la terminal de ómnibus del centro de la Capital. Aunque desde la Secretaría de Comercio de la Nación sostuvieron que la idea es extender la iniciativa a otros aeropuertos y terminales, entre ellos Retiro.
Mientras eso no suceda, una pizza de muzzarella grande cuesta $ 120, en tanto que en un restó de Puerto Madero su valor es de $ 100. Pero no se trata sólo de la diferencia en el precio, sino de la calidad del servicio y el producto en sí. Los comedores de Retiro tienen un estilo de comida rápida, un espacio con mucho bullicio y en varios casos carecen de una limpieza profunda. Los salones en Puerto Madero son amplios y se destacan por su tranquilidad y decoración.
Los carteles con las promociones que ocupan las paredes de Retiro dejan a cualquiera con la boca abierta. Un simple sándwich de miga cuesta $ 33; cada empanada sale $ 18 y un café en jarrito cuesta $ 30. Una hamburguesa completa sale $ 75 y un sándwich de lomito $ 110. A eso debe agregar la bebida, el servicio de mesa y la propina.
Es decir que en un almuerzo rápido se gasta en promedio $ 170 por persona. Mientras que en Puerto Madero se puede encontrar menú, que incluye plato, bebida y postre por un promedio de $ 140.
Los trabajadores de los establecimientos de Retiro saben que se trata de un verdadero abuso, pero lo justifican indicando que "no hay otra opción". De hecho, por más que se camine de punta a punta la terminal, los precios son similares en todos los comedores. Lo mismo sucede con los kioscos, si bien hay un sinfín de ellos, no hay competencia entre los mismos, todos cuentan con valores inflados.


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