El sacerdote explicó que mucha gente en el pueblo, de sólo 7.000 habitantes, encontró en el tráfico de drogas, una fuente de "trabajo".
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"Hay lanchones con motores fuera de borda que vienen de Itaporá, Paraguay, hacen el traspaso en una isla determinada, y en cinco minutos desaparecen porque hay chicos que van a buscar la droga", aseguró el vicario.
Además, indicó que "está muy aceitado el mecanismo", que los narcos "tienen protección policial" y, en caso de que alguno sea detenido, "tiene un abogado en Corrientes que lo defiende".
"Esta es la realidad del pueblo de la Virgen. Todo el tráfico que se daba en las tres fronteras ahora se da por Itatí, ", aclaró.
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