Cómo hizo el “hijo de Chávez” para esquivar los peores augurios

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Ni la escasez, ni la crisis económica, ni la creciente represión terminan con su Gobierno. Y ahora se propone profundizar la revolución.

Caracas - Muchos vaticinaban que caería pronto, derribado por una demoledora crisis. Pero Nicolás Maduro se aferra al poder en Venezuela y, tras denunciar un atentado contra su vida, asegura estar "más decidido que nunca" a impulsar la Revolución Bolivariana.

"Estoy bien, estoy vivo, y después de este atentado estoy más decidido que nunca a seguir el camino de la revolución", dijo este exchofer de autobús de 55 años, corpulento y de tupido bigote negro, luego del ataque.

Pese al colapso económico (el FMI proyecta una inflación de 1.000.000% y una caída de 18% del PBI este año), Maduro gobernará por otros seis años desde enero de 2019 tras haber ganado unos comicios en los que los mayores partidos opositores llamaron a la abstención, calificándolos de "farsa".

Bajo su presidencia, Venezuela ha vivido masivas protestas en 2014 y 2017, que dejaron unos 200 muertos. Él resiste y trata de mostrarse, cada vez más, como un hombre de "mano dura".

"Su autoridad nace heredada por Hugo Chávez (1999-2013). Pero ahora tenemos un Maduro que se sabe fuerte y es más agresivo", dijo Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos.

"Me resbala que digan que soy un dictador", ha expresado Maduro, quien recibió formación comunista en Cuba durante la década de 1980, mientras asegura que pelea una "guerra económica" promovida por Washington y sus adversarios para derrocarlo.

Los sondeos cifran su impopularidad en 75%.

Ungido por Chávez unos meses antes de su muerte, Maduro ganó la presidencia por muy poco, en abril de 2013, frente al opositor Henrique Capriles.

Renacimiento

Sufrió en 2015 un duro golpe, cuando la oposición arrasó en las parlamentarias, pero revirtió la derrota y desde agosto de 2017 cuenta con una Asamblea Constituyente de poder absoluto. Este año se reeligió compitiendo contra el disidente del chavismo Henri Falcón.

Chávez, a quien conoció en 1993, lo consideraba un verdadero "revolucionario", pero adversarios y excamaradas lo acusan de enriquecer a empresarios amigos y a la cúpula militar.

"Fue subestimado por opositores y por muchos chavistas. Pero ha sabido aprovechar los errores de unos y otros, anulando a adversarios dentro y fuera del chavismo", dijo Andrés Cañizalez, investigador en comunicación política.

Uno de ellos -anotó- es Rafael Ramírez, expresidente de la petrolera PDVSA, muy cercano a Chávez y potencial aspirante presidencial, sacado de la embajada en la ONU acusado de corrupción.

"Maduro ha tenido una metamorfosis" y "podríamos estar pasando del chavismo al madurismo. Sin duda, está apuntando a consolidar un espacio de poder autónomo", agregó Cañizalez.

Su discurso moderado y su capacidad negociadora como sindicalista, canciller y vicepresidente de Chávez mutó a agitadas arengas contra sus adversarios, a quienes insulta con desparpajo.

Atribuyéndole astucia, Seijas cree que ha sido "un gran equilibrista que ha logrado mantener una distribución de las cuotas de poder" en el chavismo.

Sin el carisma de Chávez, Maduro intentó imitarlo con largas apariciones cotidianas en televisión, verbo populachero y retórica antiimperialista. Sin embargo, poco a poco, fue construyendo su propia imagen y ahora promete reformas.

Cuando la crisis más aprieta, el mandatario plantea un volantazo económico. Anunció una flexibilización del férreo control de cambios vigente desde 2003, así como ajustes en el precio de la nafta, la más barata del mundo.

Se dice un "obrero", conduce su camioneta y se burla de su mal inglés y de quienes lo llaman "Ma'burro" por sus frecuentes furcios. Baila salsa, bolero y reaggetón, y es muy activo en las redes sociales.

Apasionado del béisbol, de adolescente fue guitarrista de una banda de rock. Sus opositores aseguran que nació en Colombia, pero él remarca que es caraqueño.

Está casado con la exprocuradora Cilia Flores, a la que llama la "primera combatiente", y es padre de "Nicolasito", de 27 años y miembro de la Constituyente, fruto de un matrimonio anterior.

Buscando refrescar su imagen en su promesa de reformas, Maduro incluso ha intentado salir de la sombra de Chávez. En 2013, el eslogan de campaña era: "Chávez te lo juro, mi voto es pa' Maduro".

En 2018, el estribillo de un pegagoso reaggetón rezaba: "Todos con Maduro, lealtad y futuro. El pueblo manda con Maduro".

Agencia AFP

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