20 de mayo 2013 - 00:00

Con apoyo iraní y de Hizbulá, Al Asad arrebató un bastión a rebeldes

La ciudad siria de Al Quseir, escenario de violentos choques en las últimas horas, parece reducirse a la destrucción.
La ciudad siria de Al Quseir, escenario de violentos choques en las últimas horas, parece reducirse a la destrucción.
El Cairo - Las fuerzas del régimen sirio, apoyadas por milicianos del grupo chiita libanés Hizbulá, lanzaron ayer una amplia ofensiva para recuperar el bastión rebelde de Al Quseir, en la provincia de Homs, coincidiendo con un nuevo rechazo del presidente Bashar al Asad a abandonar el poder y causando entre 40 muertos y 58 muertos, según distintas fuentes.

Los enfrentamientos en la región fronteriza entre Siria y Líbano prosiguen entre los grupos alauitas sostenedores de Al Asad y sunitas opuestos al actual gobernante sirio.

En la batalla de Al Quseir, las fuerzas del Ejército sirio contaron con el refuerzo de las milicias chiitas de Hizbulá y "también de elementos iraníes", según afirmó la Coalición Nacional Siria (CNS, en el exilio), a través de un comunicado en el que también advirtió que el régimen prepara "una nueva masacre de civiles" en Homs.

Según la oposición, esta ofensiva es una "campaña militar organizada y planificada, que cuenta con la conspiración y el apoyo estratégico de los países y organizaciones terroristas que apoyan al régimen de Al Asad".

El general rebelde Abdel Halim Ganun, comandante de brigadas del Ejército Libre Sirio (ELS), explicó que en Al Quseir la fuerza combinada utilizó "todo tipo de misiles, aviones Mig y barriles de explosivos" para bombardear esa localidad. "Tenemos pruebas y cadáveres de milicianos de Hizbulá con sus carnés de identidad, que confirman que este grupo participó en la operación", afirmó.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) informó de renovados bombardeos con aviones y artillería pesada y situó la cifra de víctimas en 40 muertos, entre ellos tres mujeres y 21 combatientes rebeldes; mientras que la Comisión General de la Revolución Siria elevó a 48 los fallecidos y a más de 450 los heridos, y detalló que un hospital de campaña se ha visto afectado por los ataques aéreos.

La versión oficial apuntó a que el Ejército logró tomar el control del céntrico ayuntamiento de Al Quseir y continúa persiguiendo a los "terroristas", como se refieren las autoridades a la oposición armada.

Según la agencia estatal de noticias Sana, unidades de las Fuerzas Armadas restauraron la seguridad en el centro de Al Quseir y causaron "grandes pérdidas en las filas de los terroristas".

Sin embargo, los grupos de activistas negaron que las tropas gubernamentales controlen lugares clave de la ciudad y afirmaron que los combates persisten para frenar al Ejército y los milicianos libaneses.

Los enfrentamientos se han extendido a la ciudad libanesa de Trípoli, donde murieron dos personas a causa de los ataques con cohetes de los rebeldes sirios contra un enclave del Hizbulá. Voceros libaneses advirtieron que esa agresión es una demostración del "contagio" de la guerra civil siria al resto de la región.

La implicación de Hizbulá en el conflicto sirio es denunciada desde hace meses por la oposición siria, y el líder del grupo chií Hassan Nasrallah aseguró recientemente que no dudará en defender al régimen de Al Asad de sus enemigos, como Estados Unidos, Israel o los grupos "takfiríes" (radicales islámicos).

Por ello, la CNS pidió ayer la actuación de la Liga Árabe ante el Consejo de Seguridad de la ONU para cesar la intervención en el conflicto sirio de Hizbulá y de Irán, principal aliado de Damasco en la región.

La ofensiva contra Al Quseir coincidió con la publicación de una entrevista de Al Asad en medios argentinos en la que admitió la presencia de milicianos de Hizbulá e iraníes en Siria aunque negó que formen parte de las filas gubernamentales y responsabilizó a Israel de respaldar directamente a los grupos terroristas, con apoyo logístico e instrucción sobre qué sitios atacar.

En tanto, el premier israelí Benjamín Netanyahu reiteró ayer que "será necesario hacer todo lo posible para impedir que armas sofisticadas lleguen a Hizbulá y otras organizaciones terroristas".

Israel teme que Irán pude lanzar un ataque para liberar los Altos del Golán, territorio sirio ocupado desde la década del 70, tal como amenazó el jefe del grupo libanés (ver nota aparte).

Por su parte, Irán considera que sostener al Gobierno de Al Asad constituye uno de los pilares de su propia política exterior porque "Siria es un elemento esencial en la resistencia contra Israel". Fuentes oficiales iraníes habían admitido en septiembre pasado la presencia en Siria de las Fuerzas Quds, pero en la condición de "consejeros militares" y no como combatientes.

El jefe de las Fuerzas Armadas de Tierra de Irán, Ahmad-Reza Pourdastan, anunció hace dos semanas que estaban preparados "para adiestrar al Ejército sirio".

Agencias EFE y ANSA

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