Ante la sorpresa por las manifestaciones, lo que gana repercusión, en los corrillos políticos, son los rumores y las declaraciones "off the record", como aquellas que atribuyen a miembros del PT la intención de que Lula da Silva vuelva al Gobierno. Aunque en principio es poco probable, ya que el propio exmandatario lanzó la candidatura por la reelección de su sucesora para los comicios de octubre de 2014, el histórico líder petista reapareció como hombre fuerte de la política brasileña la semana pasada cuando Rousseff lo convocó a una reunión en la que se analizó la respuesta a las marchas.
Con el giro impensado que dio el escenario político en los últimos 15 días, los petistas volvieron a la carga para persuadirlo de que se presente en los próximos comicios por considerarlo, con su carisma, la única figura política capaz de "domesticar" la agitación.
Por el momento, un sondeo realizado por Datafolha el jueves pasado en la marcha en San Pablo mostró que un 30% de los asistentes votaría como presidente en octubre de 2014 a Joaquim Barbosa, el primer titular negro del Superior Tribunal Federal (corte suprema) y quien dirigió el proceso por el "mensalao"; un 22% lo haría por la ecologista Marina Silva, que quedó en tercer lugar en las elecciones de 2010; y sólo un 10% votaría por Rousseff. Según la misma encuestadora, en un sondeo general, la presidenta obtendría el triunfo en primera vuelta, algo que la oposición quiere evitar centrando en ella la responsabilidad de la crisis política.
Rousseff lanzaría esta semana un paquete de medidas para mejorar la salud pública, uno de los principales reclamos de las protestas junto con el pedido de destinar el 10% del PBI a la educación, entre las que se destaca revertir con la contratación de profesionales extranjeros el déficit de miles de médicos en hospitales públicos. Además, se reunirá hoy con los gobernadores de 27 estados y los alcaldes de las capitales regionales para discutir el pacto nacional por la mejora de los servicios públicos.
En tanto, los manifestantes continuaron con sus reclamos ayer en Río de Janeiro y en Fortaleza mientras que los sindicatos y agrupaciones de izquierda anunciaron un Día Nacional de Lucha para el jueves. El objetivo de esa protesta -de base muy distinta de las anteriores, mayoritariamente de jóvenes estudiantes- será paralizar al país.
| Agencias ANSA y AFP, y Ámbito Financiero |

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