7 de abril 2011 - 00:00

Con el petróleo en alza, Irán se blinda ante las protestas

Irán, por su participación -según la Justicia argentina- en la organización y ejecución del atentado contra la AMIA, sus vínculos con Venezuela (uno de los gobiernos más amigos de la administración Kirchner), la creciente influencia que tendría en la organización de células terroristas en la región y un comercio bilateral con Buenos Aires que se incrementa año a año, no es un país extraño para la Argentina.

Es útil entonces tratar de conocer en qué punto se encuentra hoy su economía, su situación política y su amenazante plan nuclear. Sin dudas, puede afirmarse que está mejor en todos esos campos de lo que estaba algunos años, cuando la crisis internacional derribó el precio del petróleo, las manifestaciones callejeras acusando de fraude al Gobierno de Mahmud Ahmadineyad y las sanciones de los países occidentales acorralaban el avance de su programa atómico.

¿Cuál es la situación con la Argentina? Más allá de los choques por el caso AMIA, en lo comercial las ventas a ese país fueron de u$s 1.800 millones en 2008, cayeron por la crisis a u$s 855 en 2009 pero el año pasado treparon a u$s 1.300 millones. Este año esa cifra se vería superada en al menos un par de cientos de millones de dólares, en función de la suba del valor de los «commodities» que exporta la Argentina.

El petróleo ronda hoy los u$s 115 el barril, bastante más arriba de los u$s 90 en que se ubicó en la crisis. Eso en términos absolutos le significó a la economía iraní sólo este año un ingreso extra de u$s 15.000 millones, lo que le permitió aliviar las duras medidas de ajuste que incluyeron la cuadruplicación del precio de la nafta en su mercado interno. Esa medida, para sorpresa de muchos observadores diplomáticos, no provocó protestas callejeras; su única consecuencia fue una caída del consumo de nafta de entre 15% y 17%.

Desde ya, esto le dio aire a Ahmadineyad para avanzar sin ruidos internos con su plan de producir uranio enriquecido que puede ser usado tanto para fines pacíficos como (y ese es el temor de Occidente) para armar una bomba nuclear. Según datos de inteligencia, Irán está produciendo 3,5 kilos de uranio enriquecido al 20% por día, pese a las sanciones y embargos que han demostrado no ser efectivos para impedirlo. Y si bien ese tipo de uranio al 20% no sería útil para fines militares, expertos en la materia afirman que desde ese punto no es complicado llegar a una pureza del 90%, la necesaria para hacer bombas. E Irán está en condiciones de hacerlo. Podría decirse entonces que la decisión de construir una bomba atómica en ese país es más política que tecnológica.

Según datos que obran en varias capitales del mundo, la instalación nuclear de Natanz -ubicada a 150 km de Isfahan, la segunda ciudad de Irán- recién dentro de 30 años estaría en condiciones de producir energía eléctrica, un dato no menor si se tiene en cuenta que Irán es el segundo productor de petróleo del Golfo, sólo superado por Arabia Saudita. Esto demostraría que el objetivo último de lo que se hace en Natanz no es «átomos para la paz»; de hecho, el propio Ahmadineyad había anunciado allí en un polémico discurso hace cuatro años que ya contaban con «tres mil máquinas centrifugadoras para hacer uranio enriquecido; Irán ya es uno de los países productores de uranio enriquecido a nivel industrial del mundo».

A favor de esta postura, y en buena parte merced a los ajustes y a la suba del petróleo, ese país acumuló reservas por u$s 70.000 millones, lo que le permite «circunvalar» sanciones y manejar la economía. A esto, países como Suiza, Corea del Sur y Austria respondieron con lo que podría llamarse «sanciones psicológicas», prohibiendo a sus empresas hacer negocios con Irán y amenazándolas con duros castigos. También muchas entidades financieras (como el Intesa San Paolo, el mayor banco de Italia) se excusan de abrir cartas de crédito para comprar petróleo iraní, y Austria y la República Checa no permiten el reabastecimiento de aviones iraníes en su territorio.

Irán no se queda mirando cómo la sancionan: está organizando seminarios en lugares tan diferentes como Alemania y varios países de África para dar clases de cómo eludir las sanciones impuestas.

Dejá tu comentario