“Con fijación de precio, cuotas y retenciones se destruye la ganadería”

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Se cumple hoy un año del lanzamiento de la fatídica Resolución 125. Fatídica no sólo para nuestros hombres de campo, sino para toda la Argentina, incluidos quienes gobiernan. Hago un reconocimiento a las cuatro entidades del campo que con su dirigencia han soportado todo tipo de desconsideraciones y ninguneos. Su fortaleza y unidad permitieron formar la Mesa de Enlace y marchar unidos en defensa del sector.
El campo posibilitó la recuperación de la Argentina en la crisis de 2001. El mundo y, por supuesto, nuestro país deben seguir alimentándose. Esto se logra con producción, no por decreto. Para producir se requieren algunos elementos fundamentales: conocimiento, previsibilidad, reglas de juego claras, apertura de mercados y respetar las reglas de éste, y estimular la producción, no condicionarla. Desconocer estos principios es atentar contra ella e impedir su despegue.
Es fundamental terminar con viejos mitos, que además de ser tendenciosos y llevar a la confusión de la población también arrastran a quienes deben tomar decisiones. Se habla con liviandad de que aquel que tiene 500, 600 o 1.000 vacas es un oligarca. Cuánto desconocimiento, cuánto resentimiento, cuánta desinformación. Pensar que todas estas vacas no alcanzan para comprar una cosechadora y sobran para penas y sufrimientos. Con esto no queremos victimizarnos, pero sí llevar un poco de realidad.
Cuando se intenta amedrentar con chicanas o aprietes a los formadores del precio de la hacienda en los mercados, lo que se logra es desvirtuar la verdad. Y por más dolorosa que sea, hay que decirla con todas las letras. Las fijaciones de precio, las cuotificaciones y retenciones están llevando a la destrucción de nuestra ganadería.
Vemos con estupor cómo algunos irresponsables están llevando preocupación con la eventual suba del precio de la hacienda al productor. De persistir y ser cierto esto, posibilitará la permanencia del ganado y la vaca en el sector.
A no confundirse: una suba del precio permitirá seguir consumiendo carne. Si no, ¿quién seguirá en la actividad? El justo precio permitirá que no nos convirtamos en importadores, pues a este paso cada vez hay menos gente con vocación de permanecer. Pretender regular la mesa de los argentinos, desvirtuando el mercado con su intervención patoteril, está llevando a la defunción del sector.
Las medidas a tomar deben ser creíbles y aplicables en lo inmediato. Desgravar la hacienda que esté por encima de los 400 kilos es bueno, pero para ser creíble deben dejarse de lado las cuotas de exportación y supresión total de encajes. Los encajes se hacen en los bancos, los frigoríficos procesan y deben vender sin condicionamientos.
A un año de la última gran arbitrariedad, nos parece que como reflexión merece volver a destacarse la unión del campo, la comprensión de la sociedad y la inacción del Gobierno hasta la semana pasada en que se sentó la Presidente con la Mesa de Enlace.
(*) Presidente Asociación Productores de Carne Bovina Argentina (Aprocaboa)

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