Con un ángel aparte

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Costó más de lo esperado superar a Suiza y se sufrió hasta el final, tanto que en el segundo minuto de adicional del alargue, Dzemaili pegó un cabezazo en un poste que hubiera mandado el partido a los penales. La Selección debió luchar 120 minutos para derrotar a un ordenado equipo suizo, al que superó futbolísticamente, pero le costó mucho hacerle un gol.

El gol recién llegó a los 118 minutos y nació, cuándo no, del genio de Lionel Messi, que enganchó entre dos defensores y lo vio solo a Ángel Di María, entrando por derecha, y le puso una pelota justa para que el rosarino cruzara el zurdazo y venciera por fin a Diego Benaglio, lo que a esa hora parecía una cosa imposible.

El partido tuvo un primer tiempo parejo, en el que Suiza tuvo dos situaciones muy claras de gol. La primera la salvó con los pies Sergio Romero (que sigue mostrando seguridad y sobriedad) y la segunda la desperdició Josip Drmic, tirándosela a las manos al arquero cuando entraba solo.

Argentina, durante este período, tuvo más la pelota, pero no encontró la forma de superar una defensa bien escalonada que cuidaba a Messi con dos y hasta tres jugadores. Sabella puso a Di María por derecha y a Lavezzi por izquierda para tenerlos de frente al arco, pero pocas veces pudieron patear con certeza.

En el segundo, Argentina presionó más en la mitad de la cancha y el dominio fue casi total. Las subidas de Zabaleta y Rojo por los costados fueron importantes y Messi se encontró más con la pelota y pudo hacer valer su habilidad. Desde una actuación conmovedora de Javier Mascherano por su despliegue, Argentina arrinconó a Suiza y Benaglio se empezó a convertir en figura, tapando un remate envenenado de Messi y un cabezazo de Gonzalo Higuaín (de lo poco que hizo el delantero, muy estático y con bajo nivel futbolístico).

Argentina buscó y jugó los 45 minutos en el borde del área de Suiza, pero no pudo concretar ningún gol y el partido llegó al alargue.

Allí las cosas volvieron a emparejarse porque Suiza pudo sacar un par de contraataques amenazadores, pero en los últimos 10 minutos Argentina lo volvió a encerrar en su área y, de tanto ir, llegó la jugada de Messi y el gol de Di María, cuando parecía que el partido iba a penales.

Suiza intentó empatar el partido y Dzemaili tuvo una oportunidad de oro, que milagrosamente pegó en un poste y salió. Argentina quizá jugó su mejor partido, pero le costó mucho definirlo y por eso esta clasificación parece épica. Ahora viene Bélgica, un equipo que quizá no se meta tan atrás y le permita lucir más.

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