5 de agosto 2009 - 00:00

Con voz baja, las dudas van creciendo

Con voz baja, las dudas van creciendo
El 19 de octubre de 1987 sucedió lo que nadie había previsto. Una pequeña agachada (la Fed había incrementado inesperadamente las tasas), en un mercado donde la inmensa mayoría de las carteras institucionales estaban armadas en función del aseguro dinámico de portfolios, comenzó a retroalimentarse a medida que las computadoras disparaban más y más órdenes automáticas de venta, y la jornada terminó con la mayor baja de la historia. El lunes preguntábamos dónde estaba lo malo de la operatoria de alta frecuencia, he ahí la respuesta.

Es cierto que la Comisión de Valores está amenazando con restringir o eliminar la operatoria de flash orders, pero esto no es más que la punta de un iceberg que armó el propio Gobierno a lo largo de los últimos dos años al introducir una miríada de ineficiencias en el sistema transaccional, en su afán de re-regularlo para salir de la crisis. Claro que para el día a día lo importante no es esto, sino que vamos llegando al final de la temporada de balances y otros eventos comienzan a impactar de manera más evidente sobre los precios de las acciones. Si bien el Dow terminó la jornada trepando un 0,36% a 9.320,19 puntos (el S&P500 cerró encima de 1k y el Nasdaq, encima de 2k), lo cierto es que no tuvimos una corriente informativa unívoca.

Los datos de la economía no fueron claros; mientras la venta de viviendas volvió a incrementarse, el gasto personal disminuyó. Por el lado de los balances, la agrícola ADM, el banco UBS y la eléctrica PPL mostraron números por debajo de lo esperado. Lo mejor del día se centró en el sector financiero. El dólar avanzó contra el euro, la tasa de los treasuries trepó al 3,687%, el petróleo retrocedió a u$s 71,42 y el oro trepó a u$s 965 por onza.

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