Los funcionarios que actúan en esta política de restricción de importaciones: la ministra de Industria, Débora Giorgi; el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, y el controvertido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, admiten en esos diálogos con empresarios que «nadie tiene el puesto asegurado» después de las elecciones.
Otro dato que hay que considerar para pensar en una mayor apertura en 2012 es que los países que son los principales socios comerciales de la Argentina asordinaron sus quejas para que no pareciera que querían intervenir en el proceso electoral. Así, los airados reclamos y las contramedidas de Brasil, China, Estados Unidos, España y hasta Grecia que se hicieron oír el año pasado, en 2011 casi no se escucharon.
Reunión
Esa sordina se levantará el día que reasuma Cristina de Kirchner. O antes, incluso: Brasil está pidiendo una reunión para tratar el comercio bilateral para la semana posterior a la elección del domingo.
Pese a los esfuerzos del Gobierno, las cifras parecen no apoyar esa política restrictiva; aún con demoras en la Aduana y licencias no automáticas, el año cerrará con importaciones por cerca de u$s 73.000 millones, una cifra que será un récord histórico. El anterior había sido en 2008, con unos u$s 58.000 millones, o sea aproximadamente u$s 15.000 millones más.
En la actualidad los sectores más afectados por las trabas al ingreso de mercadería son:
El pedido del Gobierno es que esas exportaciones que compensan importaciones sean «incrementales» (que se agreguen a las que ya se hacen); la realidad es exactamente la opuesta: las empresas que acuerdan convertirse en exportadores lo que hacen es ir a un exportador tradicional (de huevos, vino, pollos, aceite, etc.), comprarle parte de su producción y pedirle la lista de clientes a quienes venderles sus productos. En otras palabras, esas exportaciones se harían de todos modos. Y es razonable: una automotriz no tiene el «expertise» o la cartera de compradores en el campo de los huevos o los vinos.
El presidente de la Cámara Argentina de Importadores, Diego Pérez Santiesteban, conmovió a los socios de su entidad cuando dijo que «estaríamos más cómodos con un dólar a $ 5». En declaraciones a este diario, el directivo explicó: «Muchas cosas no se importarían si hubiera un tipo de cambio de equilibrio. Una capacidad industrial al 80% de uso, aliento y financiación al consumo y dólar bajo son todos elementos que empujan a importar».


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