9 de julio 2012 - 13:46

Congreso demora ratificación del manejo de fondos de Cristina

• Oposición aprovecha pelea por Coparticipación con provincias.
• Está congelada la aprobación de cuentas desde 2007

Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner
La puja por el reparto de fondos entre el Gobierno y las provincias (en la que la pelea Cristina de Kirchner-Daniel Scioli es sólo el ejemplo más cercano) abrió la puerta para que quedaran al desnudo todas las deficiencias en el control de la contabilidad nacional. La oposición ya aprovechó para salir brevemente del letargo y armar un debate sobre el estado de la Coparticipación Federal de impuestos.

Pero hay otro tema colateral que está pendiente y sí preocupa a la Casa Rosada. La semana pasada, los senadores radicales rechazaron en la Comisión Mixta Revisora de Cuenta la Cuenta de Inversión de 2007 y 2008.

La cuestión no es un tema menor: la cuenta de inversión es el análisis de la ejecución presupuestaria de un año que la Auditoría General de la Nación eleva a esa comisión del Congreso para que dictamine y lleve a los recintos. La sanción de la cuenta de inversión significa, ni más ni menos, que la aprobación por el Congreso del manejo de fondos que el Gobierno hizo cada año.

Que los radicales rechacen aprobar la ejecución del último año de Néstor Kirchner y el primero de Cristina de Kirchner sería un dato menor en sí mismo ya que el kirchnerismo tiene número suficiente para aprobarlos.

El problema es que la demora de ratificarle las cuentas al Gobierno también parte del propio oficialismo: desde que se aprobó la cuenta de inversión de 2006 nunca más el Congreso avanzó con una ratificación similar.

Es decir, Néstor Kirchner se fue del poder con la tranquilidad de contar con la aprobación de todo lo actuado en materia contable durante casi la totalidad de su mandato (salvo 2007 que ahora la oposición pretende rechazar), pero Cristina de Kirchner lleva un mandato completo e iniciado el segundo sin que el Congreso le aprobara la ejecución de ninguno de los presupuestos.

No es un tema menor atendiendo a un par de datos molestos: nunca como en los últimos cinco años el Poder Ejecutivo modificó y ajustó por decretos de necesidad y urgencia las partidas del Presupuesto nacional incorporando los excedentes de recaudación en un porcentaje tal que las leyes de Presupuesto quedaron dibujadas.

Pero además, no es una mera especulación contable la necesidad de ratificar por ley las cuentas de inversión: tras la desaparición del Tribunal de Cuentas en el Gobierno de Carlos Menem, éste es el único control de la ejecución de fondos por parte del Poder Ejecutivo.

Así como su marido hizo que el Congreso le ratificara la gestión, Cristina de Kirchner también apareció preocupada en algún momento por cumplir con el control parlamentario y tener las cuentas de su primer mandato confirmadas. De hecho se sabe que en dos ocasiones se lo pidió a los jefes de bloques de Diputados y del Senado, pero sin demasiada reacción: mientras la AGN ya elevó a la Mixta Revisora de Cuentas los informes del gasto hasta 2009, los expedientes no llegan al recinto.

Con tanta modificación a los presupuestos, sumadas a la estatización de empresas, expropiación de acciones, asistencia directa a sectores, reformas al régimen de adelantos del BCRA al Tesoro y más recientemente controles al dólar, nada mejor que contar con el respaldo legal parlamentario.

El rechazo del radicalismo a los «informes sobre la ejecución presupuestaria y el cumplimiento de las metas previstas para el último año del Gobierno de Néstor Kirchner y el primero de su esposa, actual primera mandataria» como se informó en el Senado, se basó en las objeciones a los DNU que modificaron las partidas en esos dos períodos.

«El kirchnerismo en esos años estableció un esquema de modificación del Presupuesto nacional. El Poder Ejecutivo sancionó en 2007 dos DNU alterando las cuentas presupuestarias, mientras que en 2008 un solo DNU modificó en un 80% el cálculo de recursos y gastos», dicen los radicales. «Más allá de no reunir los requisitos de necesidad y urgencia, el Gobierno ha vulnerado los últimos límites que le quedan a la Ley de Administración Financiera vigente disponiendo considerables aumentos en el gasto público y en el endeudamiento del Tesoro», dice el informe que elevaron Gerardo Morales, Ernesto Sanz, Enrique Vaquié y Manuel Garrido, todos integrantes de la Comisión Mixta Revisora de Cuentas.

Los números del dictamen de la AGN sobre 2007 indican que ese año las modificaciones sumaron $ 34.880.828.046. Es decir, el 30,81% del crédito presupuestario original.

En 2008 las modificaciones llegaron a $ 44.248.957.006 representando el 27,40% del Presupuesto. El 80% de esas reasignaciones e incorporaciones de fondos excedentes sin control parlamentario fue realizado mediante un solo DNU, el 1472/08.

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