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Conmueve a EE.UU. el “soñador” que murió auxiliando a las víctimas del huracán
Alonso Guillén había llegado al país de adolescente. Mientras su familia se desesperaba para dar con su paradero, el presidente dejaba sin efecto el permiso de residencia para 800.000 jóvenes.
SÍMBOLO. El mexicano Alonso Guillén vivía en Texas, el estado norteamericano con más “soñadores”. Era disk jockey y tenía un sentimiento solidario tan profundo que lo llevó a la muerte.
"La manera en la que siento esto, la manera en la que sostengo su foto, es para decir que Alonso era un soñador pero también era un héroe. Salvó la vida de la gente, representa a los soñadores que contribuyen, que aman a Estados Unidos y son patriotas. Vamos a luchar por ellos", prometió Jackson Lee.
El Congreso tiene que aprobar una ley en seis meses. Pero se encuentra dividido entre los demócratas, que desean regularizar la situación de los "soñadores", y buena parte de los republicanos, que condicionan su ayuda a la obtención de fondos para reforzar la seguridad en la frontera e, incluso, construir el muro con México.
Durante las sesiones del Congreso, los demócratas fueron mostrando, uno a uno, las fotos de los "soñadores" de los estados y distritos que representan. Estudiantes brillantes y soldados valientes desfilaron ante los ojos de los legisladores, con el voto final sobre su futuro.
Jackson Lee, con la foto de Guillén, se paseó sin cesar por los pasillos del Congreso.
La familia de Guillén guarda luto por la pérdida. Su padre, Jesús Guillén, advirtió a su hijo de la peligrosidad de aventurarse en la tormenta y le pidió que se quedara en casa en la ciudad texana de Lufkin, en vez de ir con un grupo de amigos a Houston para, en un bote, tratar de rescatar a los vecinos atrapados por Harvey.
Pero, el joven insistió. El 29 de agosto, salió temprano de su trabajo como locutor de radio y, con sus amigos, recorrió casi 200 kilómetros hasta llegar a Spring, a las afueras de Houston.
Cuando llegaron se distribuyeron en cinco barcas y, con walkies-talkies, salieron a buscar a los supervivientes de Harvey.
Esa misma noche, Guillén y dos de sus amigos estaban de camino a un complejo de departamentos cuando su bote colisionó con un puente, enterrado por las inundaciones. La barca se rompió lanzando al agua a Guillén y a uno de sus amigos Tomás Carreón, de 25 años y que fue encontrado muerto el viernes.
La tercera persona que viajaba en la barca fue encontrada viva días después agarrada a un árbol, según el diario Houston Chronicle.
"Doy gracias a Dios por el tiempo que tuve con él", dijo a ese diario el padre del joven "soñador", Jesús Guillén. Bigote y pelo canoso, no podía dejar de llorar y rezar cuando el domingo, tras días de angustia, el cuerpo de su hijo apareció flotando entre el agua turbia.
Nacido en la ciudad fronteriza de Piedras Negras, en Coahuila (México), Guillén llegó a la ciudad de Lufkin cuando era solo un adolescente. El programa DACA, proclamado por Obama y que Trump acaba de suspender, le permitió trabajar como locutor de radio y disk jockey.
"He perdido a un hijo fantástico", se lamentó su madre, Rita Ruiz de Guillén, de 62 años, en declaraciones al Houston Chronicle.
Conoció la noticia del fallecimiento de su hijo en la ciudad de Piedras Negras, donde reside. Inmediatamente, se puso en contacto con las autoridades estadounidenses para que le permitieran entrar en Estados Unidos y dar sepultura a su hijo.
La mujer pudo recibir el lunes un permiso especial para atender el funeral, según indicó a Efe un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Alonso Guillén es una de las más de 70 víctimas mortales que dejó a su paso el huracán Harvey.
| Agencia EFE |


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