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“Considerar ‘folklórico’ a Guastavino es un error”
Eugenia Fuente: reinterpretar y echar una nueva luz sobre Carlos Guastavino, uno de los compositores argentinos más importantes del siglo XX.
Periodista: ¿Cuál es la vinculación de cada uno de ustedes con la figura y la obra de Guastavino?
Eugenia Fuente: En mis años en el Conservatorio Nacional había abordado su repertorio con mucho respeto y jamás pensé que su música fuera «algo con pasto y pajaritos», como ironizó Cortázar, pero sostuve una relación moderada con la música argentina. Recién en 2007, cuando viajé a perfeccionarme con Dalton Baldwin, comprendí la dimensión de Guastavino en el mundo: había cantantes coreanos, franceses, rusos, todos enamorados de Guastavino. El mismo Baldwin tenía el mejor de los recuerdos y gran adimiración por él, a quien había conocido. Al regresar a Buenos Aires, comencé a estudiar con entusiasmo y a incluir canciones argentinas (muchas de ellas suyas) en mi repertorio habitual de conciertos de cámara. Debería haberlo hecho mucho antes, pero algunos caminos son más largos y peculiares que otros.
Santiago Rosso: Estudié las «Indianas I» para coro mixto y piano hace menos de 10 años e inmediatamente me di cuenta que estaba frente a un compositor fuera de serie, un melodista al servicio del contenido de la poesía. Entusiasmado por su lenguaje y su nivel de pianismo seguí ahondando su repertorio descubriendo su maravillosa producción de cámara. Finalmente conocí a Carlos Vilo, especialista en Guastavino, y logré trabajar con su grupo vocal. Desde allí no me despegué más del estudio de todo aquello que tenga que ver con el compositor y su obra.
P.: ¿Cómo seleccionaron las obras?
S.R.: Con la intención clara de hacer ciclos completos proponiéndonos trabajar el repertorio menos frecuentado. Esto significa obras raramente interpretadas por su dificultad, difícil acceso a las partituras o directamente aquellas inéditas. Pretendemos que el publico se encuentre con un Guastavino nuevo, mas académico, diferente al que se encuentra en las obras populares aquellas con aromas folklóricos.
E.F.: Se equilibró el concierto con una primera parte intensa y dramática que contrasta con una segunda más popular o folklórica.
P.: ¿De qué manera tuvieron acceso a las partituras inéditas?
E.F.: A través de la Fundación Carlos Guastavino, que dirige Vilo. Él creyó oportuno que las dos obras que vamos a interpretar, «Paralelo» y «Balada», con poesía de Francisco Silva y Gabriela Mistral, respectivamente, fueran agregadas al programa. Nos pareció una excelente idea y le estamos muy agradecidos.
P.: ¿Qué particularidades tienen las obras que interpretarán?
S.R.: El concierto abrirá con la transcripción para piano solo de «Las niñas de Santa Fe» realizada por el compositor en el año 1953. Alternaremos dos ciclos maravillosos y muy distintos: «Las nubes» con poesía de Luis Cernuda y «Canciones del alba» con poesía de León Benarós. Las destacadas del recital serán «Paralelo» con texto de Francisco Silva, inédita, de las primeras composiciones para piano y voz que estimamos estar estrenando ya que no hay registros anteriores, y «Sonetos de ruiseñor» con poesía de Lorenzo Varela, con una formación poco habitual: soprano, flauta, clarinete, cello y piano. Esta obra fue revisada en 1988 por Guastavino.
P.: ¿Cuál es al entender de ustedes la causa de que siempre se hagan las mismas canciones de Guastavino?
E.F. : Existe la idea de que lo nacional no es comparable o, por qué no, mejor que lo extranjero; entonces se interpretan siempre obras que han tenido éxito y que el público más conoce. Habría que calar hondo y ver qué es lo que no funciona a nivel institucional en los conservatorios. Por mi formación en el Conservatorio, siento la necesidad de sugerir que debería existir una materia dedicada en exclusivo a la música de cámara argentina.
S.R.: Coincido con Eugenia en que hay una triste sensación en una parte del público y en algunos interpretes de que la música argentina es de inferior calidad o gusto que otras. Esa mala fama injustificada y prejuiciosa ha colaborado instalando la perpetua comodidad de los títulos «para bis» a saber «Bailecito», «Se equivocó la paloma», «La rosa y el sauce» o «Pueblito mi pueblo». En algunas disquerias Guastavino está entre los CDs de folklore, y es un grandísimo error. Mucha de su música tiene aromas folklóricos pero es netamente académica. Guastavino tiene una catálogo superior a las 400 obras y no todas han tenido la misma suerte. Espero, con nuestro concierto, hacer un aporte sobre aquellas obras injustamente silenciadas.
Entrevista de Margarita Pollini


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