Copacabana en el altiplano

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El nombre de Copacabana suele remitir a la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, y no son muchos los que saben que la famosa playa carioca debe su nombre al pequeño pueblo ubicado a miles de kilómetros del Atlántico, a orillas del lago Titicaca, donde se erige la Basílica de Nuestra Señora de Copacabana, de estilo renacentista, construida entre los años 1602 y 1619.

La Copacabana boliviana sobresale por sus celebraciones religiosas y el patrimonio cultural.

El nombre tiene su origen en los vocablos aimaras khota kahuan, mirador del lago. Durante los años del esplendor incaico allí funcionó un observatorio astronómico, del que aún sobreviven vestigios. Siglos después, se convirtió en el punto de largada de la ruta que el Che Guevara emprendió en su intento de revolucionar la región. De hecho, el famoso retrato del guerrillero latinoamericano está a la vista en muchas paredes y afiches de la ciudad.

Uno de los atractivos es el cerro Calvario, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, que ofrece una gran vista de la ciudad y el lago. En la bahía de Copacabana también se puede hacer deportes acuáticos, como remo y kayak, o salir a andar en bicicleta por los alrededores.

Este pueblo de 6.000 habitantes aloja el santuario que se ha convertido en el centro de peregrinación más importante del país y en un destino turístico religioso por excelencia. Miles de devotos acuden a solicitar la gracia de la Virgen de la Candelaria o Virgen Morena, patrona de Bolivia, tallada en 1580 por el artista indígena Francisco Tito Yupanqui.

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