Corea del Norte: ficción electoral y alarde militar

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Pyongyang y Seúl - Procurando repetir el éxito de seis años atrás, cuando el oficialista Partido de los Trabajadores obtuvo el 100% de los votos con el 99,9% de participación, el régimen comunista de Corea del Norte se sometió ayer nuevamente a las urnas al renovar la Asamblea Popular Suprema. En tanto, Pyongyang ordenó a sus tropas que se preparen para el combate, ante la eventualidad de que Estados Unidos o Japón intenten interceptar el lanzamiento de un satélite norcoreano.
Las elecciones de ayer, con resultado asegurado, podrían arrojar como novedad que el hijo de Kim Jong Il, actual mandatario, surja como líder para suceder a su padre, de 67 años. Sin embargo, éste, sobre cuyo estado de salud existen muchas versiones, volvió a registrase como candidato en un distrito dominado por militares.
Los comicios se celebraron medio año después de que finalizó el mandato de un lustro del Parlamento.
Los votantes sólo pueden decir sí o no sobre un único candidato por banca, y las agencias internacionales no pudieron aseverar que Jong Un, el hijo menor de Kim, fuera candidato.
«Todos los votantes van a sufragar para consolidar el poder del pueblo, que es fuerte como una roca», valoró la Comisión Electoral.
Paralelamente, el Gobierno advirtió que responderá a cualquier intento de interceptar el satélite que tiene previsto lanzar, y ordenó a sus militares estar listos para combatir, poco antes de maniobras conjuntas de las Fuerzas Armadas surcoreanas y estadounidenses que tendrán lugar entre el 9 y el 20 de marzo. «Tomaremos represalias ante cualquier acción para interceptar nuestro satélite con fines pacíficos, atacando con los más poderosos medios militares», advirtió un vocero del Estado Mayor del Ejército Popular de Corea.
«Disparar contra nuestro satélite con fines pacíficos significará una guerra», añadió el vocero, en declaraciones publicadas por la agencia oficial KCNA.
El objetivo de las represalias, según el vocero, no serán «sólo los que estén envueltos en el ataque, sino las potencias agresoras de Estados Unidos y Japón, así como su marioneta, Corea del Sur, que trama un complot para interceptarlo».
El comité espacial nacional de Corea del Norte anunció el 24 de febrero que se estaban realizando intensos preparativos «para el lanzamiento de un cohete Unha-2 destinado a poner en órbita un satélite de comunicaciones Kwangmyongsong-2».
Seúl y Washington temen que un lanzamiento de ese tipo sea un pretexto para ensayar un misil Taepodong-2, que podría teóricamente alcanzar Alaska.
Agencia DPA

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