La investigación critica duramente a las instituciones de Pakistán y reafirma la imagen del líder de Al Qaeda obsesionado por su seguridad, desde su llegada a Pakistán en 2002 procedente de Afganistán hasta su muerte el 2 de mayo de 2011 en Abotabad.
Los principales diarios paquistaníes se hicieron ayer amplio eco del tema, aunque las autoridades callaron.
El documento, obtenido íntegramente por la cadena qatarí Al Yazira, refleja detalles íntimos de Bin Laden como que comía "manzana y chocolate cuando se sentía perezoso" o que seguía estrictamente preceptos de la tradición islámica más conservadora. Así, el terrorista obligaba a sus esposas a cubrirse incluso cuando aparecía un hombre en TV o hizo que sus hijas empezaran a llevar velo a los tres años.
El testimonio de las mujeres supervivientes del operativo de EE.UU. -las tres esposas del saudita y una de uno de sus guardias- da cuenta de que en varios de sus desplazamientos por el norte de Pakistán Bin Laden lucía la cara afeitada. Su meticulosidad para evitar ser detectado lo llevó a usar incluso un sombrero vaquero cuando en 2005 llegó a su nueva casa de Abotabad para que ninguna imagen aérea revelara su identidad.
Del informe se desprende que la obsesión del terrorista aumentó tras el arresto en Rawalpindi, cerca de Islamabad, del dirigente paquistaní de Al Qaeda Jalid Sheikh Mohamed, uno de los cerebros del 11S y con quien Bin Laden compartió escondite algunos meses.
Según el relato de Maryam, la mujer de uno de los dos hermanos que actuaban como mensajeros y guardias pretorianos de Bin Laden, ese arresto en 2003 llevó al entonces hombre más buscado del mundo a suspender cualquier contacto con miembros de Al Qaeda.
Una hija de Maryam pudo, a pesar de todas las precauciones, identificar al misterioso inquilino del tercer piso del inmueble de Abotabad tras verlo un día en las escaleras de la casa y reconocer su rostro en una imagen televisiva poco después. El episodio enervó tanto a Bin Laden como a sus escoltas y supuso la suspensión de los contactos entre las familias del jefe de Al Qaeda y las de sus guardaespaldas.
Dos de las hijas del saudita -Maryam y Sumaya- afirmaron ante los investigadores que identificaron el cadáver de su padre con un disparo en la frente poco antes de que los militares estadounidenses se llevaran el cuerpo. La comisión arremete contra lo que llama "incompetencia en todos los niveles del Gobierno" paquistaní.
| Agencia EFE |


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