21 de junio 2011 - 00:00

Corrupción: FIFA inicia purga para limpiar la imagen

El vicepresidente de la Federación presentó su renuncia al cargo, salpicado por las sospechas de corrupción en el seno de la entidad.
El vicepresidente de la Federación presentó su renuncia al cargo, salpicado por las sospechas de corrupción en el seno de la entidad.
París - Jack Warner, vicepresidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) y presidente de la zona Concacaf, quien estaba suspendido en sus cargos e investigado por corrupción, informó ayer que renunciaba a su función. Mientras que Mohammed Bin Hammam, presidente de la Confederación asiática, también castigado e investigado apeló la medida. Así parece haber comenzado la etapa de limpieza por parte de la FIFA, en busca de una mejor imagen. Austin Jack Warner, de 68 años, es un empresario de Trinidad y Tobago. Poco conocido por el gran público fuera de la zona Concacaf (Confederación de América del Norte, Central y Caribe), era además vicepresidente de la FIFA y uno de sus personajes más influyentes.

Warner se vio salpicado en los días previos a las elecciones del 1 de junio por las sospechas de corrupción en el seno de la FIFA, por lo que fue suspendido por el organismo, a la espera de investigar las acusaciones de haber participado en un fraude electoral, junto al catarí Mohammed Bin Hammam, candidato a la presidencia de la FIFA que se retiró en el último momento.

Tras la decisión del Comité de Ética, Warner vaticinó un «tsunami» que iba a hacer temblar los pilares de la FIFA.

En un primer momento habló de una «donación» de u$s 1 millón por parte del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, en beneficio de la Concacaf, aunque la insinuación no tuvo mayor recorrido.

Tras su suspensión durante el tiempo de la investigación, el haitiano Alfredo Hawit pasó a ocupar la cabeza de la Concacaf, asumiendo las funciones del sancionado. Blatter, tras su reelección, intentó garantizar mayor transparencia para evitar cualquier sospecha, llegando a proponer la creación de un comité de sabios, en el que estarían entre otros el exfutbolista Johan Cruyff, el expolítico Henry Kissinger o el tenor Plácido Domingo.

Antes de ese escándalo de finales de mayo, Warner había estado en el centro de las investigaciones y publicaciones de los medios británicos. A principios de mayo, el expresidente dimisionario del Comité de la candidatura inglesa para el Mundial-2018, Lord David Triesman, había acusado a varios miembros de la FIFA de comportamientos «incorrectos y no éticos».

Entre ellos había citado a Warner, que habría pedido 2,5 millones de libras (u$s 4 millones) para la construcción de escuelas en Trinidad. El asunto fue archivado sin consecuencias por parte de la FIFA. La Federación Internacional indicó ayer, a través de un comunicado que lamenta «el giro de los acontecimientos que motivaron la decisión del señor Warner».

«El Comité Ejecutivo de la FIFA, el presidente de la FIFA y la dirección de la FIFA agradecen al señor Warner por sus servicios prestados en el Caribe, en la Concacaf y en el fútbol internacional, deseándole lo mejor para el futuro», destacó el comunicado. «Warner deja la FIFA por propia voluntad después de casi treinta años de servicios, tras haber decidido que quería concentrarse en el importante papel que ejerce en nombre del pueblo y del Gobierno de Trinidad y Tobago en calidad de ministro y presidente del United National Congress, el partido mayoritario en el seno del Gobierno de coalición trinitense», concluyó la FIFA.

La marcha de Warner podría suponer el primer episodio de la Operación Limpieza en la FIFA, donde otros altos cargos tienen su imagen dañada. El organismo quiere reconducir el rumbo de cara a sus próximas metas, con el Mundial de Brasil-2014 en el horizonte.

Agencias AFP, NA,

y Ámbito Financiero

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