21 de abril 2010 - 00:00

Cosecha de girasol dejó buenos rindes en Buenos Aires

La cosecha de girasol en la campaña 2009/10 finalizó con rendimientos «muy buenos» en la provincia de Buenos Aires y en la cuenca del Salado, mientras que el NEA sufrió los efectos de la sequía, según describió ASAGIR.
La cosecha de girasol en la campaña 2009/10 finalizó con rendimientos «muy buenos» en la provincia de Buenos Aires y en la cuenca del Salado, mientras que el NEA sufrió los efectos de la sequía, según describió ASAGIR.
La cosecha de girasol de la campaña 2009/10 finalizó recientemente con rendimientos «buenos a muy buenos en ambientes sin limitantes edáficas y climáticas» en la provincia de Buenos Aires y cuenca del Salado, mientras que esos rindes caen a la mitad en el noroeste argentino.

En el territorio bonaerense, se alcanzaron promedios de 2.500 a 3.000 kilos por hectárea, según señala un relevamiento de la Asociación de Girasol (ASAGIR) efectuado entre las últimas semanas de marzo y las primeras de abril, tal como publicó el portal Noticias Agropecuarias.

En otras áreas de la subzona del NEA, los rendimientos varían de 1.000 a 1.300 kilos por hectárea, con resultados en materia grasa del 44% al 46% promedio.

«Los resultados han sido distintos exclusivamente por factores climáticos», indicó a redagroactiva.com el coordinador técnico de ASAGIR, Carlos Feoli. «El NEA ha sido muy afectado por sequía y si hubo lluvias, han sido fuera del momento oportuno. Allí hubo valores que no van más allá de los 10 quintales y han afectado notablemente el rendimiento nacional», describió el ingeniero.

En cambio, en la zona núcleo girasolera, los rindes han sido prácticamente el doble que en el norte del país. «Si tomamos el centro de Buenos Aires y la cuenca del Salado, que han sido las zonas privilegiadas, los rindes son de alrededor de 25 quintales», aseguró Feoli. Los promedios son de 1,7 tonelada por hectárea y sobre la base de la superficie, que ha sido estimada en 1,2 millón de hectáreas (un 50% menos que en la campaña 2008/2009), la producción alcanza los 2,1 millones de toneladas. Para la próxima campaña, Feoli apuntó que las condiciones «están dadas en forma distinta. El productor reconoce que el girasol es un muy buen cultivo para situaciones adversas, en términos de disponibilidad hídrica, por lo que se estima que hay zonas donde el girasol no se va a mantener».

La caída de 2 millones de toneladas repercutió muy fuerte en la exportación, en los mercados y en los precios que consideran bonificaciones medias arriba de $ 1.000 por tonelada, lo que significará un estímulo muy grande para el productor, según estimó el técnico.

Respecto de las retenciones, Feoli confió: «Que haya por parte del Gobierno una revisión de los derechos de exportación porque el 32% para el girasol es una cifra muy alta».

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