18 de diciembre 2009 - 00:00

Creativos afiches del alemán Pierre Mendell

Cada afiche de la bella exposición itinerante que exhibe el Museo de Arte Decorativo prueba la afirmación de Pierre Mendell: «Me interesa traer un poco de cultura al diseño gráfico cotidiano».
Cada afiche de la bella exposición itinerante que exhibe el Museo de Arte Decorativo prueba la afirmación de Pierre Mendell: «Me interesa traer un poco de cultura al diseño gráfico cotidiano».
En el Museo de Arte Decorativo se exhibe «Pierre Mendell-Afiches», exposición presentada por la Universidad de San Martín.

Nacido en Essen, Alemania, en 1929 Mendell estudió diseño gráfico en la Escuela de Diseño de Basel, Suiza, y en 1961, fundó con Klaus Oberer el estudio que llevó el nombre de ambos hasta el año 2000. Desde entonces «Pierre Mendell Design Studio» se dedica a desarrollar proyectos de diseño gráfico y comunicación visual y crea la identidad visual de importantes empresas, instituciones culturales como la Escuela de Adultos, el Teatro Nacional y el Museo del Diseño de Munich. Miembro de la «Alliance Graphique Internationale» y «Honorary Designer for Industry» de la Royal Society of Arts en Londres, Mendell que fue también un destacado docente, falleció en 2008.

En varias ocasiones le preguntaron acerca de la filosofía de su trabajo. La respuesta: ninguna. «Sólo intento resolver el problema de un modo pragmático. Busco soluciones simples de comunicación en un mundo inundado hasta la exageración por imágenes. Eso sí, me interesa traer un poco de cultura al diseño gráfico cotidiano», explicó.

Esto puede constatarse recorriendo esta hermosa muestra de creativos afiches en los que la poesía, la metáfora, la síntesis, el humor, la sobriedad, están presentes en el mensaje gráfico. Bebel Abreu y Juan Lo Bianco, curadores de esta exposición itinerante que culmina en Buenos Aires, señalan que «el artefacto visual funciona preciso, como único protagonista, transmitiendo mensajes con serena belleza».

Grandes superficies, pocos colores, contornos definidos, una tipografía en absoluto excesiva que llega directamente a los ojos y a la mente son otras de sus características. «I love Design», una barra negra que sostiene una esfera amarilla, sobre ella, un corazón rojo sobre el que apenas se posa un cuadrado azul es el afiche que identifica al Museo de Diseño de Munich: colores primarios y el corazón, eterno símbolo del amor.

En 2006, la Pinacoteca de Arte Moderno de Munich exhibió sus afiches para la ópera, varios de ellos presentes en la exposición, «Don Carlo», con reminiscencias a Bacon, «Las Bodas de Fígaro», «Macbeth», «El rapto de Lucrecia», también la imagen fascinante de Antonio Gades, cuyas letras indican el ritmo de sus pies.

Muy comprometido en campañas de orden social, se destacan sus afiches contra la xenofobia, «Delante de Dios todos los hombres somos iguales», la imagen repetida de un hombre negro; contra el hambre, un pan partido al medio y la palabra «share» (compartir) desdoblada en la parte inferior; contra la droga, un dramático rostro casi cadavérico compuesto por la blanca cocaína. Esta selección de 50 afiches, muy atractiva, cumple con las premisas del autor: debe ser rápidamente visto, rápidamente comprendido así como debe estimular la reflexión.

La muestra se complementa con visitas guiadas, un video sobre su obra, libros y catálogos

Av. Del Libertador 1902. Clausura el 28 de febrero de 2010.

Jorge Canale

De esos colores alegres e imágenes directas pasamos al negro absoluto y a lo hermético. Se trata de «El Veredicto» de Jorge Canale, bajo la curaduría de Renato Rita que se exhibe en el Centro Cultural Recoleta.

Once autorretratos en grafito de clásico dibujo en torno a una instalación: el fragmento de un cuerpo sobre una base circular rodeado de otras de diferentes tamaños. Otros círculos sobre los que se posan una silla caída y una piedra, quizás un diálogo interrumpido. Una jaula vacía sin salida aparente. Sin duda, Jorge Canale puede combinar el clásico y severo dibujo con la severidad de estas formas enfatizada por el silencio del negro y que ubicadas como están en la sala, adquieren un carácter ominoso.

En su texto del catálogo titulado «La Pesquisa», Canale nos da algunas pistas acerca de su idea del arte: una investigación policial, reconstrucción de la escena, la búsqueda del móvil, la detección de las huellas, la persecución y la captura. Esto se traduce en esta puesta en escena de una situación límite, la del juez juzgando al condenado y cargando para siempre con la duda acerca de su veredicto, quizás porque «ningún hombre puede censurar o condenar justamente a otro, porque ningún hombre conoce verdaderamente a otro»

Una obra que habla de clausura, encerrada en sí misma, pero que no deja indiferente.

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