14 de julio 2015 - 00:09

Crece en la Villa 31 pelea por negocio de publicidad

• EL GOBIERNO DE LA CIUDAD BAJÓ YA OCHO CARTELES QUE SE ERIGÍAN SOBRE LA AUTOPISTA ILLIA POR ESTAR EN INFRACCIÓN

Sobre la pared de un edificio que da a la Autopista Illia hay una estructura metálica que el propietario de la casa pensaba comercializar para publicidad. En la zona hay unos 20 carteles y muchos están en infracción.
Sobre la pared de un edificio que da a la Autopista Illia hay una estructura metálica que el propietario de la casa pensaba comercializar para publicidad. En la zona hay unos 20 carteles y muchos están en infracción.
La Autopista Illia se convirtió en un punto clave para la estrategia publicitaria. Hoy, más de 20 carteles se muestran en la zona de la Villa 31. Pero muchos de ellos incumplen reglas, razón por la que el mes pasado el Gobierno porteño llegó a bajar ocho de los 29 carteles que se erigían sobre esa vía rápida.

En coincidencia con la inauguración del último tramo de la Autopista Illia, hace menos de un mes, se decidió limpiar la zona de aquellos carteles que principalmente no respetaban la distancia de 200 metros entre uno y otro que indica la ley. En tanto, se labraron actas a otros letreros que no fueron retirados. Algunas de las publicidades que todavía se exhiben en la zona están en infracción o sin habilitación, pero varias pertenecen a terrenos de la Nación, por lo que el Gobierno porteño no tiene accionar allí. Incluso, el año pasado fueron denunciados varios de los carteles por no pagar impuestos y no tener medidor de luz propio, por lo cual sacaban la energía de las cámaras de luz del barrio de emergencia, conflicto que, según las fuentes consultadas, ya se habría solucionado.

Con tan privilegiada ubicación, los precios de la cartelería oscilan entre los $ 50 mil y los $ 100 mil mensuales, cifra que depende de la zona y de la cantidad de tiempo a pautar, entre otros factores. En una autopista donde circulan casi 100 mil autos por día este espacio publicitario es de los más deseados.

Una delegada barrial, explicó a Ámbito Financiero que hay cuatro carteles levantados dentro de la villa que se pueden observar desde la autopista. Por cada uno reciben $ 2 mil mensuales de una empresa y los utilizan para beneficio del barrio como mantenimiento de plazas, cajones fúnebres, arreglo de rejas, etc. Dos de estos carteles están ubicados en la zona de la 31, el sector que mira al puerto, y otros dos en la 31 bis, que mira a la av. Del Libertador.

Entre todas las publicidades y cartelerías distribuidas en la zona hay una que llama particularmente la atención. Se trata de una estructura metálica que se erigió en 2014 sobre la pared de un edificio de la villa, a 500 metros del peaje, con la intención de comercializar alguna publicidad. El propietario de la casa fue intimado por el Gobierno de la Ciudad que impidió pautar allí. Esta estructura continúa atornillada a la pared del edificio y no pasa inadvertida por los automovilistas que transitan por la Illia.

Pero no fue ésta la única avivada criolla. La ubicación de la 31 sobre la Illia se volvió muy codiciada. El año pasado, una compañía privada montó sobre un pilote perteneciente a la empresa AUSA una estructura metálica con el fin de soportar imágenes publicitarias. Pero se descubrió a tiempo que estaba en infracción.

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