El vicepresidente de Boca, Juan Carlos Crespi, se echó atrás en su renuncia a la Comisión Directiva y explicó: «Me dolió el corazón cuando escuché silbar y abuchear a los jugadores después de la derrota contra Olimpo porque se estaba insultando a muchachos que nos dieron infinitas alegrías, que nos emocionaron hasta las lágrimas». Aclaró: «He tomado una decisión que no es más ni menos que lo que le conviene a Boca, que es seguir trabajando de adentro, siempre conservando los ideales de origen, que es llevar a Boca a lo más alto de la Argentina y estar a la altura de las primeras entidades de Europa».
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